Los amantes del buen comer comprenden que se pueden combinar comidas y bebidas, pero hay algunos parámetros con los que se pueden evaluar qué bebida puede incluirse con algunos platillos.

En esta ocasión, hablaremos de los tipos de vino. Para ello, tunota habló con la chef en proceso, Stephanie Perdomo, quien compartió algunos detalles que deben preverse antes de elegir un vino.

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Elegir y difrutar

Ensaladas y verduras. Se debe considerar que el principal enemigo de vino es el vinagre. Las salsas picantes, los espárragos y el huevo afectan el sabor del vino. Si tenemos buena ensalada con las características anteriores la mejor opción será optar por el agua o vinos blancos secos frutales o rosados espumantes fresco, nunca los dulces.

Postres. No se puede pasar por el alto el azúcar del postre y el vino está en la misma altura. Si el postre está cargado de choco[1]late es recomendable un vino tinto potente; si el postre es frutal, un moscatel o un Riesling alemán.

Pastas. Si es en salsa y carne, un vino italiano lambrusco sería la mejor opción. Si está se elaboró en salsa de hierbas con parmesano y mariscos, un vino blanco le vendrá muy bien.

Pescado. Se armoniza con vinos blancos, secos y ácidos. Si es un salmón, atún y bacalao, le viene bien armonizar con vino tinto joven.

Paella y arroces. Los vinos deben ser blancos ligeros y secos con aroma frutal. El suavignon blanc armoniza con variedades de tintos ligeros como el Pinot Noir.

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