4 Sep. 2020
Honduras registra en lo que va de 2020 al menos 30 masacres que han dejado más de cien personas muertas.

Ni la corrupción a mansalva, ni la tendalada de muertos, ni la depresión económica, ni el terror del encierro, ni la lástima de las tormentas, ni los escarmientos de Dios hacen que este país suspire en paz.
La sangre sigue corriendo bajo las puertas del confinamiento y ha pasado sobre botas de militares que muerden con la suspensión de garantías constitucionales.
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Honduras enfrenta un déficit de especialistas médicos, agravado por la reducción de plazas y la limitada capacidad de formación nacional.
Menos tráfico en Tegucigalpa no siempre exige grandes obras: pequeñas mejoras viales pueden agilizar la circulación y proteger al peatón con seguridad
Las infancias hondureñas son víctimas de la indefensión que provoca una sociedad enferma y violenta.
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