La reciente masacre que dejó 19 muertos en el Centro Penal de El Porvenir, valle de Siria, Francisco Morazán, evidenció una acelerada sobrepoblación en menos de tres años.
El recinto tiene capacidad para mil 800 personas y es considerado ahora como "de mínima" seguridad, según comunicado de la Comisión Interventora del Instituto Nacional Penitenciario, sin embargo, alberga a más de 2 mil privados de libertad, según Fusina.
La cárcel se había construido con la idea que fuera de máxima seguridad, pero al final no cumplió su propósito y en 2017 se le bajó de categoría, razón inexplicable entonces para tenerla sobrepoblada.
Además de ello, permite visitas abiertas, donde familiares y contactos de los presos, meten ropa, alimentos y varios artefactos.
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Pese a que se construyeron este 2019 unos módulos de máxima seguridad, conocidos como "La Leonera", el centro no es apto para elevada población penitenciaria.
En ese sentido, El Porvenir aumentó en más de 6 mil por ciento su población en menos de tres años.
Esto conlleva que elementos de Fusina y Centros Penales no se den abasto para detener a tiempo las reyertas y amotinamientos, aunque al final ellos consideren que "lo logran controlar".
El Porvenir se inauguró en 2015 y hasta el 17 de mayo de 2017, solo tuvo 44 privados de libertad.
Desde entonces pasaron 2 años, 7 meses, y 4 días con una cifra de más de 2 mil personas.
Es decir, tras 947 días, la población carcelaria de este centro penal tuvo un incremento de más del 6 mil por ciento.
Para el 11 de octubre de 2017, el centro contaba con 880 reos, los que llegaron desde las cárceles de San Pedro Sula y Támara, mayoritariamente.
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Para septiembre de 2019, es decir, casi dos años después, Siria tenía ya 1487 presos, la mayoría de ellos con delitos como extorsión y asociación ilícita.
Esta cárcel fue construida en 2015 a un costo de 100 millones de lempiras, desde que comenzó a funcionar con 11 módulos para convictos, ha dejado más de 10 amotinamientos y múltiples muertes.
Honduras ha invertido unos mil millones de lempiras en esta y otras dos cárceles de máxima seguridad El Pozo en Ilama y La Tolva en El Paraíso, siendo la mayor inversión en centros penales en la historia del país.
Sin embargo, existen otras quince cárceles o centros de reclusión en Honduras, donde la población sobrepasa las 22 mil personas, dejando evidentemente hacinamiento en cada uno de ellos.
La cárcel más congestionada es la Támara, en Francisco Morazán, con casi 5 mil presos, seguidos de La Esperanza, Danlí, Puerto Cortés y Trujillo.
En ese sentido, la mora judicial carcelaria en Honduras es más de un 60 por ciento y defensores de los derechos humanos estiman que unas 5 mil personas en Honduras están presas por delitos menores a cinco años, pero que aún esperan condena.
Sin embargo, al no encontrar defensa o resolución en sus casos, estos sobrecargan las cárceles y acumular cargas a la seguridad penitenciaria.
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