Los hondureños hemos cumplido una jornada cívico democrática decisiva. La participación de los ciudadanos ha sido masiva y ha primado una relativa tranquilidad, como es pertinente en el caso de un país, donde la problemática se ha agudizado.

Durante los 40 años que han pasado desde el regreso al orden constitucional, la clase política ha menguado la democracia hondureña en su pertinencia; pese a ello, los hondureños hemos dado muestras de que todavía tenemos puestas nuestras expectativas en el sistema fundamentado en la voluntad expresa de las mayorías.

Hemos acudido en masa a las urnas, con todo y que este proceso ha sido difícil, que el camino a la cita democrática ha sido pedregoso y que muchos sectores se dieron a la tarea de conspirar contra la consulta popular.

Y es que los hondureños entendemos perfectamente que sólo mediante nuestra participación en las urnas es cómo podemos ser parte de la toma de decisiones y pedir cuentas a nuestros políticos y gobernantes.

Sabemos que nuestras dificultades son mayúsculas y que no hay manera de plantear una salida como no sea en el contexto de un gobierno de integración entre gobernados y gobernantes.

Confiamos en que así ocurra. Es la oportunidad única que tenemos de rescatar nuestro país, de salvar nuestra democracia, devolverle la esencia a la institucionalidad y fortalecer el Estado de Derecho.

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O continuamos con las mismas pautas "politiqueras" que le han restado fuerza a la democracia y que han pisoteado los derechos de la ciudadanía, o construimos una genuina visión de país.

En HRN tenemos la convicción de que ya no hay más espacio para las absurdas confrontaciones ideológicas en que hemos estado sumidos en el presente proceso comicial; tampoco  queda margen para las maniobras a que han estado acostumbrados los políticos tradicionales.

Es hora de intensificar la lucha contra la desigualdad y la inequidad social, la pobreza, el desempleo, la falta de educación, la calamidad del sistema sanitario, el estancamiento económico, la corrupción y la impunidad.

En HRN hemos sido abanderados de las causas justas, nos hemos pronunciado a favor de la democracia y hemos abogado por el adecentamiento de la clase política.

Hemos acompañado con decisión, compromiso patriótico y consciencia ciudadana el proceso que ha culminado con la jornada de consulta del domingo.

Comulgamos con los grandes postulados de la paz, el respeto a los dictados de las mayorías, la justicia y la búsqueda de mejores condiciones de vida de los hondureños.

Ha ganado la democracia. Los hondureños hemos acudido a los centros de votación en forma pacífica y de manera civilizada; lo que queda ahora es delimitar las líneas del progreso y de la transformación del país.

En HRN propugnamos por un escrutinio permanente de las ejecutorias de los gobernantes, que se privilegien las demandas de un pueblo que gime por el rezago a que ha sido condenado y que se construya un plan de país. Las mayorías piden vivir en un país con oportunidades.