Estamos en las últimas semanas del año 2020, tiempo que normalmente nos invita a pensar en el futuro y hacer planes, por ello me ha parecido propicio compartir con ustedes este tema, que, aunque parezca opuesto, en realidad está muy relacionado; Cerrar Ciclos.

En 2020 seguramente muchos han experimentado cambios repentinos y muy impactantes, salir de un trabajo, cerrar su negocio, detener sus estudios, la partida de un ser querido, la ruptura de una relación significativa, y muchas de estas circunstancias han pasado tan rápido, que probablemente aun no terminamos de asimilarlas.

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Y no solamente las experiencias de este año podrían necesitar cierres, algunas veces, en nuestro pasado, podríamos encontrar situaciones pendientes de concluir.

Te puedes estar preguntando a qué me refiero con un "Ciclo"; son procesos, experiencias, etapas y/o relaciones que inician, se desarrollan y concluyen y que marcan nuestra vida por su importancia

Cerrar ciclos es hacer lo necesario para concluir un tema o etapa en nuestra vida, sintiéndonos seguros y en paz, y mejor aún cosechando aprendizajes; sin arrastrar dudas, temores, culpas o heridas que nos atan al pasado y nos estancan.

Hoy quiero compartirles algunos consejos que les ayudaran a concluir y sentirse libres para continuar.

En una frase, expresa lo que terminó y trata de hacerlo de forma racional, lo más apegado a los hechos concretos posibles.

Por ejemplo: “Mi relación laboral - contractual con la empresa XXX terminó”. “El noviazgo con XXXX se concluyó”. “El tiempo para residir en esta ciudad, colonia, casa, llegó a su fin”; “La etapa de cuidar y convivir con mis hijos se ha terminado”. A veces, aunque la realidad ha cambiado hace ya algún tiempo, en nuestros pensamientos y emociones seguimos aferrándonos al pasado, y acudimos a mecanismos de defensa, como la negación, la ira, lo que nos termina deprimiendo o amargando. Por ello necesitamos hacer consciente esa terminación, decirlo en voz alta, o escribirlo nos ayuda a reafirmarlo conscientemente

Haz un balance de lo vivido y sentido.

Hacer cierres implica terminar y a veces perder algo que ha sido importante en nuestra vida por ello te será útil inventariar; haz un recuento de los momentos más importantes vividos, así como de los aspectos positivos y negativos de lo que pasó; en este recuento, es posible que de nuevo avives sus sentimientos y emociones, en especial los de pérdida, nostalgia, tristeza, o temor; permítete experimentarlos de nuevo, de forma consciente, estoy triste porque lo extraño, estoy llorando porque amaba a esta persona, o me siento frustrado porque dediqué mucho empeño y trabajo y no fue reconocido, incluso, reconoce y acepta sentimientos de enojo, o culpa.
Todos estos sentimientos son auténticos y valederos de experimentar, pero también deben ser reconocidos por ti y debes decidir ponerles un hasta aquí. Posiblemente te preguntas ¿cómo lo dejo de sentir?, pues, decidir que no quieres continuar indefinidamente con este sentimiento es un buen principio.
Completar este paso, te permitirá al final tener un panorama realista de lo que realmente fue ese ciclo y los sentimientos que te implico.

Acepta la realidad.

La vida está llena de subidas y bajadas, de éxitos y fracasos, de ganancias y pérdidas, pero sobre todo, de nuevas oportunidades, así que debes aceptar que más allá de ser justo, o ideal, lo que terminó es una realidad y tu sigues vivo y debes continuar, así que ahora también puedes revisar ¿cómo estas?, ¿con qué cuentas?, ¿quiénes están en tu vida y te pueden ayudar a continuar?, ¿quién o qué ya no está?; ¿con qué ya no cuentas?

Perdona y Perdónate, Agradece y deja ir.

Para esto no es necesario que participe la otra u otras personas, es más bien tu mente, tu corazón y tu voluntad las que deben participar: “Perdono a mi esposo y me perdono a mi misma por los errores cometidos que llevaron al final del matrimonio”. “Agradezco las experiencias vividas y los aprendizajes obtenidos en mi trabajo en esta empresa, y acepto que esta etapa profesional terminó, lo dejo en mi pasado". “No pude concluir estos estudios, acepto que en aquel momento no decidí bien, me perdono por ello y ahora estoy lista para decidir que quiero en el futuro”. “Mamá o Papá, hijo, te amo y no lo supe expresar, ahora ya no estas aquí, pero quiero expresarte lo que siento y te pido perdón por lo pasado, me dedicaré a amarte con mis actos, siendo una persona buena”.
Para esto es importante que completemos y expresemos estos sentimientos, pensamientos y decisiones. Podemos decirlo en voz alta, escribirlo en un diario o incluso compartirlo con otra persona.

Revalora tus aprendizajes y ganancias.

Eso que para ti era valioso, ya no está, pero seguramente te ha dejado aprendizajes, relaciones, experiencias, que son un tesoro en tu vida, igual que en los pasos anteriores, puedes escribirlos, haz una lista de las ganancias que te quedaron: tus hijos, las experiencias profesionales, las amistades, tu conocimientos y capacidades actuales, recursos materiales, etc.

Decide continuar adelante y emprende.

La vida es una secuencia de oportunidades, ya lo dije antes, tú estás vivo y puedes continuar y aprovechar nuevas oportunidades, comenzar nuevos emprendimientos, triunfar, ser feliz.

Aprovecha estas últimas semanas del año, aparta un tiempo para ti y regálate una alta dosis de salud emocional.

En las próximas semanas podrás soñar en grande y prepárate para conquistar nuevas metas.