Entre los primeros factores de una lesión de rodilla se encuentra el deporte de alto impacto sin medida o una baja preparación física.

Cabe mencionar que algunos portales de ortopedia se refieren a la ruptura de ligamentos cruzados como una de las lesiones más comunes y frecuentes de las rodillas.

Esta lesión tiene más incidencia en deportistas que practican disciplinas de salto y cambios constantes de dirección como el fútbol, balonmano, básquetbol, tenis, esquí o algunas rutinas excesivas de fuerza en el gimnasio.

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¿Cómo identificarla?

En la mayoría de los casos, existen algunos síntomas que son notorios y poco comunes si no existiese una afección en la rodilla.

Lo ideal y recomendado es acudir directamente con un especialista en la ortopedia, pues no se puede automedicar o tratar con asistencia de terapia física, sin un previo chequeo médico

Entre las pruebas que realiza el especialista para determinarla, están las pruebas de estabilidad, y posteriormente las de imágenes por resonancia magnética o ultrasonido, radiografía y evaluar la gravedad.

Asimismo, los cuidados de primeros auxilios deben ser los primeros en ejecutarse, ayudar al lesionado y proporcionar reposo. Si se considera necesario, utilizar un vendaje elástico y mantener elevada la pierna.

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Posteriormente se encuentra la rehabilitación, que es con una fisioterapeuta, quien indicará y ayudará a realizar los ejercicios específicos para avanzar en la recuperación y movilidad de la rodilla. También, si es necesaria una cirugía, está entre las opciones médicas.

¡Considera estas señales!

1.Chasquido en la rodilla. Este es un sonido que puede emitir la rodilla, y ser de moderado a fuerte, que indique un problema directo.

2.Dificultad para apoyar la pierna. La rodilla ayuda a sostener el peso corporal y que la pierna ejecute una acción, ya sea caminar, correr o saltar, por lo tanto, con una lesión, será imposible colocarla bien.

3.Dolor intenso. Sin lugar a duda, la presencia de dolor alerta una lesión y la gravedad se podrá medir, en algunos casos, por la intensidad de este.

4.Hinchazón en la parte afectada. Una rodilla abultada es sinónimo de inflamación, por lo que no se debe restar importancia.

5.Inestabilidad y pérdida del movimiento. Al no tener el soporte que brinda la rodilla a la pierna, se presenta la inestabilidad y no se puede ejecutar movimiento.

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