Sin Andreas Christensen, Pedri, Frenkie De Jong ni Ousmane Dembélé, cuatro jugadores fundamentales en el once de Xavi Hernández, y con Robert Lewandowksi jugando también físicamente tocado, los azulgranas afrontaron el partido mermados de efectivos e inmersos en un pequeño bache de resultados tras la eliminación copera frente al Real Madrid y el empate liguero contra el Girona, también sin goles.

El Barcelona se encontró con un Getafe que no se arrugó y que, a los cuatro minutos, avisó de sus intenciones. Fue con un remate picado de cabeza de Munir, tras un centro desde la derecha de Borja Mayoral, que se fue rozando el poste izquierdo de la portería de Ter Stegen.

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Poco después se produjo la lesión de Sergi Roberto tras un lance con Juan Iglesias. El lateral azulgrana fue sustituido por Eric García, obligando a Xavi a recomponer su defensa ante el empuje de Mayoral y Enes Ünal, que intentaron tirar desmarques continuamente.

El que más cerca estuvo de abrir el marcador mediada la primera mitad fue el Barcelona con una doble ocasión de Raphinha y Alejandro Balde que se saldó con sendos remates al poste izquierdo de David Soria.

Aún así esa doble jugada del equipo catalán fue un espejismo de lo que vendría después, ya que el juego se desarrollaría en el centro del campo sin apenas profundidad en ninguna de las dos áreas.

Tras el descanso el Barcelona adelantó sus líneas y comenzó a multiplicar sus acercamientos a la zona defensiva del Getafe, que tampoco quiso quedarse atrás y se mostró más incisivo en su línea ofensiva, sobre todo al ver que el conjunto catalán tampoco le estaba inquietando en exceso.

A los 56 minutos el Barcelona volvió a intentarlo con un cabezazo de Lewandoswki, tras un centro medido de Jordi Alba, que salió pegado a un palo de la portería de David Soria, que más tarde salvó a su equipo con una buena estirada tras un lanzamiento lejano de Raphinha.

El Getafe completó un partido muy solido, sobre todo en defensa, y esperó su turno henchido de confianza. Ese momento llegó a los 86 minutos, cuando trenzó una buena jugada por la banda derecha que tras un mal despeje de Ronald Araujo se encontró Borja Mayoral, cuyo remate cruzado y ligeramente desviado levantó a la afición local de sus asientos.

El Barcelona lo intentó hasta el final y en busca de ideas nuevas Xavi Hernández apostó por el canterano Pablo Torre, pero de nuevo, por tercer partido consecutivo, el conjunto azulgrana se quedó sin marcar y sumó su segundo empate a cero seguido en Liga, algo que no ocurría desde hace dieciocho años.

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