'El Glorioso' perdonó en el primer acto a un rival sin rumbo, que en la reanudación, con más corazón que juego, reaccionó gracias al '9' azulgrana, que con un cabezazo de delantero centro y desde los once metros dio oxígeno al Barcelona.

Tras este triunfo sin brillo, ganan tiempo los de Xavi, que no pierden la estela del Girona, líder de LaLiga con cuatro puntos más que los azulgranas, ni del Real Madrid, segundo clasificado a dos puntos. Aunque parece difícil que el Barça pueda revalidar el título si no mejora su juego previsible y plano.

Aseguraba Xavi en la previa que era "el momento del entrenador" para revertir la situación del equipo. Cumplió el de Terrassa, que introdujo hasta seis cambios con respecto al último naufragio europeo vivido en Hamburgo ante el Shakhtar (1-0).

Regresó Pedri a la titularidad 84 días después. El canario había jugado ratitos en los dos últimos encuentros tras recibir el alta médica. A la tercera fue la vencida. Su equipo jugó con tres centrales y Cancelo, que dejó el lateral derecho para cubrir el carril izquierdo en lugar de Balde, muy gris en este inicio de temporada.

Arriba, Xavi apostó por el talento de Lamine Yamal y Joao Félix en las bandas para potenciar a Lewandowski.

Solo 18 segundos...

Pero el Barcelona seguía en Hamburgo. Dieciocho segundos tardó el Alavés en anotar el primer tanto. Se repitió el escenario de hace un mes ante el Granada, que también se avanzó a los pocos segundos del partido.

Esta vez el balón lo perdió Gündogan. Guridi trazó una transición, abrió el balón a la izquierda, donde se situaba Javi López, que centró al área pequeña. La pelota la cazó Samu Omorodion, titular en lugar de Kike García, que no falló.

Fue un jarro de agua fría para el Barça, un equipo desnortado, falto de confianza, sin alma, ni juego, que si no acabó el primer cuarto de hora con una desventaja mayor fue porque a Samu se le mojó la pólvora.

El delantero propiedad del Atlético de Madrid tuvo dos ocasiones clarísimas. La primera (min.9) en un remate franco en el área; la segunda en un mano a mano con Ter Stegen. Ambas no encontraron portería.

Despertó el Barça

Parecía despertar de la siesta el Barça, siendo previsible en el juego y a expensas de engancharse al partido con algún fogonazo. Lo intentaron Lewandowski y Joao Félix -el azulgrana más activo en el primer tiempo- con sendos disparos rechazados por Sivera.

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Pero el Alavés nadaba a placer cuando defendía en su área y disfrutaba surfeando la laxa presión azulgrana con su hombre referencia en ataque esperando su momento. Y así fue como a la media hora de juego, Samu volvió a rozar el tanto. Cazó un balón largo, se zafó a Koundé en el uno contra uno y se sacó de la chistera un zapatazo que impactó el travesaño. Tras esa acción, Koundé pasó a jugar de lateral derecho y Araujo ocupó el eje central.

El cambio surgió efecto. En el último cuarto de hora antes del descanso, el gigantón de Melilla apenas recibió balones, mientras que el Barça intentaba, a trompicones, amenazar la portería de Sivera.

En la reanudación, los pupilos de Xavi, mejor colocados en el césped, encerraron al conjunto vitoriano en su área. Cancelo fue más incisivo en el carril izquierdo, pero el gol del empate local (1-1, min.53) llegó de un centro de Koundé -el central que no quiere ser lateral- que remató con un cabezazo portentoso Lewandowski. Sexto gol en LaLiga del polaco, que puso fin a seis encuentros consecutivos sin ver portería.

Acusó en el segundo tiempo la fatiga el Alavés, que se resguardó en su área a la espera de encontrar a Samu, bien vigilado por Araujo, amenazar a balón parado o en algún contraataque.

El Barça jugaba con más orden, pero seguía sin intimidar a Sivera. Xavi buscó más pegada dando entrada a Raphinha, Ferran Torres y Balde, pero la ocasión más clara la tuvo Lamine Yamal con un chut rechazado por el portero.

El jugador de 16 años animó el partido en el último cuarto de hora con su desequilibrio, pero el tanto del triunfo azulgrana llegó, de nuevo, de las botas de Lewandowski (min.78). Ferran forzó un penalti, al ser zancadilleado por Aqbar, y el polaco no falló desde los once metros.

El segundo tanto no tranquilizó a los locales. El Alavés se adueñó del balón y amenazó la portería de Ter Stegen con dos ocasiones claras de Kike Marín y de Tenaglia, que no vieron portería por poco.

Los de Luis García se quedaron con la miel en los labios, pero demostraron que a este nivel la permanencia, el descenso ahora está a cinco puntos, no peligra.

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