El proyecto de la FIFA para permitir la entrada de capital privado en el negocio de la Copa del Mundo provocó una nueva fractura dentro del organismo. Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores del presidente Gianni Infantino, presentó su renuncia con efecto inmediato debido a su desacuerdo con la iniciativa.
Cordeiro, quien también ocupó la presidencia de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, aseguró que nunca participó en la elaboración de la propuesta y cuestionó duramente sus posibles consecuencias para el futuro del deporte. Su salida representa un fuerte golpe para Infantino, mientras crece la oposición entre distintas confederaciones.

La polémica gira alrededor de la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial que concentraría operaciones comerciales y eventos de la FIFA, incluido el Mundial. La organización contempla obtener hasta 4,200 millones de dólares mediante la venta de una participación minoritaria a inversionistas privados.
Cordeiro calificó la iniciativa como perjudicial y sostuvo que la FIFA no necesita recurrir a capital externo para financiar el crecimiento del fútbol. "Vender una participación permanente en el activo más valioso del fútbol para recaudar 4.2 mil millones de dólares no tiene mucho sentido", afirmó.
El exasesor también cuestionó el plazo establecido para que las 211 asociaciones miembro analicen la propuesta y advirtió sobre sus posibles efectos a largo plazo. “Esa no es una forma responsable de determinar el futuro del fútbol mundial”, manifestó antes de confirmar su salida del cargo.
FIFA, Mundial y rechazo de UEFA y Concacaf
La oposición también llegó desde las confederaciones. UEFA rechazó unánimemente el proyecto y advirtió que sus 55 federaciones no participarían en competiciones de la FIFA si el plan continúa, mientras Concacaf informó que sus 41 asociaciones miembro, incluido México, también votaron en contra.
Ambos organismos cuestionaron la falta de transparencia y el proceso utilizado para impulsar la iniciativa. Concacaf pidió una "mayor transparencia y gobernanza adecuada” y defendió que los recursos de la FIFA sean destinados al desarrollo del fútbol, sin modificar la estructura del organismo.
Para Cordeiro, la discusión trasciende una decisión comercial y puede marcar el rumbo de la FIFA. "La responsabilidad de la FIFA no es maximizar los beneficios comerciales a cualquier precio, sino proteger y fortalecer el fútbol para las generaciones futuras", concluyó.
FIFA mantiene abierta la polémica por su propuesta
Ante las críticas, la FIFA ha defendido que FIFA Forward Enterprise todavía se encuentra en una etapa de consulta y que la iniciativa deberá ser evaluada por sus 211 asociaciones miembro. El organismo también sostiene que los inversionistas no tendrían control sobre las decisiones deportivas, mientras que la gobernanza y las competencias continuarían bajo responsabilidad de la FIFA.

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