El fútbol internacional está en shock tras confirmarse la sanción para el ucraniano Mykhailo Mudryk, quien costó 100 millones de euros.
El delantero, que llegó al Chelsea como una estrella mundial, ha sido suspendido por cuatro años debido a una grave infracción por dopaje.
La sanción fue impuesta por la Federación Inglesa (FA) tras detectar meldonium en su organismo, una sustancia prohibida que mejora el rendimiento físico.
Con este castigo, el futbolista de 25 años no podrá jugar ni entrenar con ningún club profesional hasta el año 2030.
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El desplome de un fichaje de 100 millones de euros
La caída de Mudryk es especialmente dolorosa para el Chelsea, club que pagó la histórica cifra de 100 millones de euros al Shakhtar Donetsk en 2023.
Sin embargo, la etapa del extremo en Londres terminó de forma abrupta cuando el club decidió rescindir su contrato en abril de 2025.

Durante su tiempo en Inglaterra, el atacante apenas pudo disputar 73 partidos y anotar diez goles.
Ahora, tras dar positivo en la contraprueba (muestra B), enfrenta el peor momento de su carrera apartado de los terrenos de juego de élite.
Apelación al TAS: ¿La última esperanza del ucraniano?
A pesar de la gravedad del caso, el equipo legal de Mudryk ya ha presentado una apelación ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).
El entorno del jugador busca reducir la pena, tal como sucedió recientemente con el francés Paul Pogba.
Pogba logró bajar su sanción de cuatro años a solo 18 meses tras demostrar que el consumo de sustancias fue por error.

Por ahora, Mudryk se entrena por su cuenta en canchas alquiladas, soñando con una reducción que le permita volver antes de la fecha pactada.
De no tener éxito con el recurso legal, Mudryk deberá cumplir la inhabilitación completa. Esto arruinaría sus planes actuales e incluso su curiosa intención de competir en atletismo para los Juegos Olímpicos de 2028.
¿Qué es el meldonium y para qué sirve?
El meldonium es un fármaco desarrollado originalmente en Letonia para tratar afecciones cardíacas, como la angina de pecho y el infarto de miocardio, ya que ayuda a mejorar la circulación sanguínea y el flujo de oxígeno hacia los tejidos.
Su función principal es interferir en el metabolismo de las grasas para obligar a las células a obtener energía a través de la glucosa, un proceso que requiere menos oxígeno y protege al corazón bajo situaciones de estrés físico.
La razón por la que se encuentra prohibido para los deportistas es que la Agencia Mundial Antidopaje lo considera un modulador metabólico que otorga una ventaja competitiva desleal.
Al optimizar el uso del oxígeno y acelerar la recuperación tras ejercicios intensos, permite a los atletas entrenar con mayor carga y durante más tiempo sin fatigarse.
Además, se ha demostrado que mejora la resistencia y la activación del sistema nervioso central, lo que llevó a su inclusión definitiva en la lista de sustancias prohibidas en el año 2016 tras observarse un uso masivo y no justificado médicamente entre competidores de élite.
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