"En una villa nació, fue deseo de Dios. Crecer y sobrevivir a la humilde expresión. Enfrentar la adversidad, con afán de ganarse a cada paso la vida".
"En un potrero forjó una zurda inmortal. Con experiencia sedienta, ambición de llegar. De cebollita soñaba jugar un mundial…", es el tema que La Canción de Rodrigo dedicó al más grande de todos los tiempos, Diego Armando Maradona.
En una época en donde faltaban los televisores para verlo brillar, el astro zurdo siempre fue un destello cautivante. Cuando Diego tomaba la pelota, algo tenía que pasar.
Fue bautizado como el D10S del fútbol, y no solo porque hacía maravillas dentro de la cancha, sino porque fuera del verde césped, Diego se volvió un ídolo mundial.
Como ícono popular por manifestar su apego a las clases sociales más necesitadas o como mito viviente por ser el símbolo exclusivo de las máximas alegrías del pueblo futbolero, Diego siempre cautivó por sus acciones.
Distintas piezas musicales, compuestas en distintos géneros; un puñado de libros que abordan su figura desde ópticas diferentes y hasta un documental biográfico realizado por el director serbio Emir Kusturica dan muestra del impacto que generó Maradona a lo largo de 60 años.
Lo dijo más de una vez, de no haber sido escritor, a Mario Benedetti le habría gustado ser campeón mundial de ping pong.
Benedetti era hincha del Nacional de Uruguay, y frecuentaba el estadio Centenario donde se le podía ver leyendo libros en el entretiempo de los partidos.
Pero, el gol de Diego con la mano a los ingleses en el Mundial de México 1986 constituía para el escritor "la única prueba fiable de la existencia de Dios", y entonces le dedicó un poema.
Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventaY aunque otros olviden tus festejosLas noches sin amor quedaron lejosY lejos el pesar que desalienta.
Tu edad de otras edades se alimentaNo importa lo que digan los espejosTus ojos todavía no están viejosY miran, sin mirar, más de la cuenta.
Tu esperanza ya sabe su tamañoY por eso no habrá quien la destruyaYa no te sentirás solo ni extraño.
Vida tuya tendrás y muerte tuyaHa pasado otro año, y otro añoLes has ganado a tus sombras, aleluya"
- Hoy tu tiempo es real — Mario BenedettiY es qué, quizás, no hay suficientes palabras para expresar lo que Diego Maradona generaba entre sus hinchas, fanáticos y seguidores.
El Pelusa, como será recordado, dejó grandes momentos en el fútbol, desde su paso por Barcelona, ser el máximo ídolo en el Napoli de Italia, y convertirse en uno de los jugadores históricos de Boca Juniors; Diego se ganó el cariño y la admiración a nivel mundial.
Ver a Maradona en un entrenamiento quitarse jugadores como si fueran conos era como ir a un parque. Los regates, las fintas, el amago, y la sorpresa invitaban a sus compañeros a ser testigos directos de días inolvidables en sus vidas.
A Maradona, a menudo, le gustaba calentar con los botines desatados. Era una manía, se olvidaba de todo al momento de jugar. Una síntoma de máxima concentración, de decirle al mundo, que era el número uno.

Particularmente memorable fue su actuación en los cuartos de final de México 86, cuatros años después de la Guerra de las Malvinas, ingleses y argentinos se enfrentaban en un partido de máxima rivalidad, que terminó con la victoria de los albicelestes por 2 a 1, con dos goles de Maradona.
El primero de ellos debió haber sido anulado, pues Maradona metió con la mano la pelota en el arco, por lo que es recordado como "La Mano de Dios".
Pero no por ello es menos famoso; al preguntársele después si había marcado el tanto con la mano, Maradona respondió que había sido "La Mano de Dios", y con ese nombre pasó a la historia.
El segundo, justamente llamado el gol del siglo, fue una de sus genialidades difícilmente superables. Arrancando de su propio campo, Maradona dribló uno tras otro a cinco jugadores ingleses y al portero, y marcó de un zurdazo.
El Pelusa supo emocionar a los amantes del fútbol y se ganó un lugar en la historia de este deporte.
La canción que compuso Fito Páez "Dale alegría a mi corazón", citando a Violeta Parra, y el tango Mago Diego de Enrique Bugatti, son algunos de los homenajes que sus compatriotas le dedicaron.
"Cae del cielo brillante balón. Toda la gente y todo el mundo ve una revancha redonda en su pie. Todo el país con él corriendo va. Caen las tropas de su majestad, y cae el norte de la Italia rica. Y el papa dando vueltas no se explica", es el inicio de la canción Maradó, que Los Piojos compusieron para Diego.
En ocasiones los hombres encuentran su lugar en el mundo, convicciones que constituyen sus vidas. Diego Maradona encontró su razón de ser a través de la alegría de la gente, a través de las costuras de una pelota hambrienta, cansada y destruida.
Maradona se ha ido, y ya el Mundial no es lo que venía siendoNadie se divierte tanto charlando con la pelotaNadie da tanta alegría como este mago que baila, vuela y resuelve partidos con un pase imposible o un tiro fulminanteEn el frígido fútbol de fin de siglo, se ha ido el hombre que nos demostraba que la fantasía también puede ser eficazNos hemos quedado todos un poquito más solos.
