El estadio Francisco Morazán fue testigo de una noche cargada de tensión, ilusión y desilusión. Real España lo intentó hasta el final, pero el empate 1-1 frente a Motagua terminó siendo un golpe letal para sus aspiraciones, al dejarlo fuera de la Gran Final del Torneo Apertura 2025-2026 y abrirle definitivamente la puerta a Olimpia.

Desde el pitazo inicial, el conjunto aurinegro mostró que no estaba dispuesto a especular. Apenas al minuto 6, Roberto Osorto probó suerte desde media distancia y por poco sorprende a Marlon Licona, aunque su remate se elevó más de la cuenta.

Real España dominaba la posesión y empujaba con intensidad, consciente de que solo una victoria lo mantenía con vida.

Motagua respondió con paciencia y buen trato del balón. Al minuto 12, una jugada colectiva a puro toque dejó a Rodrigo “Droopy” Gómez con espacio para sacar un disparo potente, pero Onan Rodríguez apareció oportuno para evitar la caída de su arco. El duelo se tornó parejo, con momentos de ida y vuelta y mucha fricción en la mitad del campo.

La jugada que cambió el rumbo del partido llegó al minuto 42. Un balón dividido en el área azul profunda terminó en un choque entre Baptiste y Gómez. El árbitro Nelson Salgado no dudó y señaló el punto penal, pese a las protestas airadas de los visitantes.

Jhow Benavídez asumió la responsabilidad y, con sangre fría, engañó a Licona para poner el 1-0 que desató la euforia en las gradas del Morazán.

Segundo tiempo y el balde de agua fría para el Real España

En el complemento, Motagua adelantó líneas y comenzó a presionar con mayor intensidad. Real España apostó por el orden y el contragolpe, intentando administrar la ventaja.

Al minuto 77, Carlos “Zapatilla” Mejía provocó un error defensivo y quedó mano a mano con Onan Rodríguez, pero el arquero aurinegro ganó el duelo al quedarse con el disparo.

Cuando el reloj marcaba el tramo final y el estadio ya soñaba con la remontada aurinegra en la tabla, llegó el golpe definitivo. Al minuto 86, Carlos Mejía apareció nuevamente, esta vez con mayor precisión, para marcar el 1-1 que silenció el Morazán y cambió el destino del grupo.

El empate fue lapidario para Real España. Sin margen de reacción, vio cómo su esfuerzo quedaba en nada y cómo, desde la distancia, Marathón y Olimpia celebraban.

Con este resultado, los albos confirmaron su boleto a la Gran Final, donde se medirán al Marathón en una serie de ida y vuelta que promete emociones fuertes.

La noche terminó con sentimientos encontrados: Motagua cumplió con su papel de juez, Real España se despidió con amargura y Olimpia, sin jugar, aseguró su presencia en la cita definitiva del fútbol hondureño.

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