Las remesas se convirtieron en la columna vertebral de la economía hondureña. Cada dólar que llega desde Estados Unidos representa comida en la mesa, medicinas y oportunidades para millones de familias.

Sin embargo, esa dependencia podría convertirse en un talón de Aquiles para el país. El economista Julio Raudales alertó que la bonanza actual es engañosa:

“Las decisiones políticas que se toman en Estados Unidos probablemente provoquen una caída en los próximos años y eso impactará en el valor del lempira y en las condiciones de vida de los hogares más pobres”.

El repunte extraordinario de las remesas en 2025

Históricamente, los envíos crecieron un promedio de 8 % anual. Pero en 2025, Honduras recibió 8,408.9 millones de dólares hasta el 11 de septiembre.

Este es un incremento del 26 % respecto al año anterior, según cifras del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep).

El detonante no fue la mejora en la economía de los migrantes, sino la incertidumbre: el endurecimiento de políticas migratorias en EE. UU., la cancelación del TPS y la amenaza de un nuevo impuesto a las transferencias.

Esta es el detonante que impulsó que los hondureños en el exterior decidieran enviar más dinero del habitual.

En promedio, cada migrante mandó 846.9 dólares mensuales (unos 22,227 lempiras), pero el mismo informe reveló que un 63 % piensa regresar en un plazo de cinco años, y un 64 % cree que en 2026 no podrá aumentar el nivel de envío.

El lempira y los envíos: una relación peligrosa

El problema no es solo el bolsillo de las familias, sino también la macroeconomía. El flujo de remesas sostiene el consumo interno.

Pero además, mantiene a flote el sistema financiero y le da respiro al lempira frente al dólar.

Una reducción abrupta podría traducirse en depreciación de la moneda y mayor presión inflacionaria.

Raudales insistió en que el país está expuesto: “El flujo de dinero de los migrantes seguirá, pero no en los niveles actuales. Si no fortalecemos otras fuentes de ingreso, el país quedará indefenso”.

La urgencia de diversificar la economía hondureña

Ante el escenario de una caída en las remesas, el economista propone replantear el modelo económico.

La receta incluye apostar a las exportaciones, atraer inversiones productivas y fomentar el ahorro interno.

“Se debe apostar a otros rubros”, afirmó, al señalar que Honduras necesita abrir nuevas fuentes de ingreso y dejar de depender casi exclusivamente de las remesas familiares como motor de estabilidad.

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Un futuro que exige decisiones

El 2025 deja cifras récord en remesas, pero también una advertencia contundente: la marea de dólares que sostiene al país no será eterna.

Si no se toman medidas para diversificar la economía, Honduras quedará vulnerable cuando la corriente de envíos baje.

El desafío es enorme: construir un país menos dependiente de lo que envían sus migrantes y más fuerte en su propia producción.

Porque si caen las remesas, lo que tiembla no es solo el lempira: son los hogares hondureños que, día a día, viven de esos dólares.