El BID apoya actualmente a Honduras con la asistencia técnica, guiada por estas metas y lineamientos sectoriales.

El acompañamiento contempla identificar los principales desafíos que enfrenta el país en materia de residuos sólidos, así como las oportunidades que presenta la implantación de la economía circular.
Estos lineamientos buscan universalizar el acceso a una gestión adecuada y sostenible de los Residuos Sólidos Municipales (RSM).
Además de minimizar los impactos ambientales y sociales, a fin de avanzar en el cumplimiento de los ODS y aumentar significativamente las tasas de aprovechamiento para disminuir la generación de residuos.
Diagnóstico
El diagnóstico preliminar levantado con base en la información contenida en el Hub Regional de Residuos Sólidos y Economía Circular, así como en la Evaluación regional de flujo de materiales: residuos sólidos municipales EVAL 2023, evidencia brechas relevantes relacionadas con la recolección, aprovechamiento y disposición final adecuada.
De acuerdo con las estadísticas oficiales, un 47% de los RSM no están siendo recolectados – o no existe información confiable al respecto.
Esto afecta las condiciones de calidad de los ecosistemas y cuerpos de agua y aumentando el riesgo de colmatación y rebosamiento de la infraestructura de drenaje pluvial, aumentando la probabilidad y magnitud de eventos de inundaciones, entre otros impactos negativos.
En relación con el cambio climático, Honduras ha asumido compromisos internacionales en materia de mitigación de Gases Efecto Invernadero (GEI) al año 2030.
Esto implica reducir 16% de las emisiones sectoriales, cuyo cumplimiento requiere de la definición de un plan de acción asociado.
Planificación
Por eso el BID propone una planificación nacional progresiva sobre gestión integral de residuos sólidos y economía circular, con un enfoque basado en la circularidad de los productos y materiales y en prácticas de producción y consumo responsables.
Esta planificación deberá priorizar la formulación de estrategias nacionales para el aprovechamiento de los envases y empaques, con un enfoque en plástico, y para la fracción orgánica de los RSM.
Dichas fracciones representan el 73% de los RSM, por lo que avanzar hacia su circularidad reducirá notoriamente los impactos, tanto de contaminación local como globales.
Asimismo, se prevé el desarrollo de un plan nacional de inversiones de centros de tratamiento integral de residuos sólidos, diseñados para valorizarlos mediante el reciclaje, el compostaje y otros procesos, y así disponer adecuadamente solo aquello que no se pueda aprovechar.
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