El Gobierno de Honduras celebró este viernes la decisión de la agencia internacional Moody’s Investor Service de reafirmar la calificación crediticia de 'B1 con perspectiva estable' para el país, destacando que esto "consolida la posición crediticia de Honduras" y refleja una economía con crecimiento sostenido, disciplina fiscal y estabilidad financiera.

Moody´s es una de las agencias calificadoras de riesgo más importantes del mundo.

Gobierno resalta logros fiscales

Según el comunicado oficial de la Secretaría de Finanzas, esta ratificación responde a la implementación de medidas económicas orientadas al fortalecimiento de las finanzas públicas, mayor transparencia y una gestión responsable de la deuda.

Moody's también habría valorado el marco fiscal de mediano plazo y las reservas internacionales netas, que a julio de 2025 alcanzan más de 9,200 millones de dólares, según Finanzas.

No obstante, la propia agencia crediticia también señaló los desafíos estructurales que enfrenta el país: bajo tamaño de la economía, ingresos per cápita limitados, institucionalidad débil y alta vulnerabilidad ante desastres naturales.

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Honduras sigue estancada en la misma calificación desde 2017

Sin embargo, el economista y analista Roberto Lagos recordó que el país no ha avanzado en su calificación desde hace años.

"¿Será que no recuerdan qué significa ser B1 con perspectiva estable? Significa alguna capacidad de repago. Seguimos estancados desde 2017 en la misma nota y lejos del grado de inversión", escribió Lagos en sus redes sociales, donde compartió una tabla que explica los niveles de la calificación.

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¿Qué significa la calificación B1 con perspectiva estable?

La calificación B1 otorgada por Moody's se ubica dentro de los niveles especulativos o de alto riesgo, lo que indica que Honduras tiene capacidad para cumplir con sus compromisos de deuda, pero presenta riesgos importantes que limitan su atractivo para inversionistas más conservadores.

La perspectiva estable significa que Moody's no espera modificar esa calificación en el corto plazo, siempre que las condiciones económicas y fiscales actuales se mantengan.

Es decir, no se prevé ni una mejora ni un deterioro inmediato, lo que para algunos analistas puede interpretarse como una señal de estancamiento.