Honduras volvió a poner sus fichas en el camarón y no es casualidad, es cálculo. En un país donde pocas industrias logran sostener divisas, la acuicultura aparece como una de las apuestas más visibles para abrir mercados y atraer inversión.

Pero este no es un crecimiento natural. Es una carrera empujada por exigencias externas, certificaciones obligadas y la necesidad de no quedarse fuera de un mercado cada vez más competitivo.

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Camarón y Europa: un mercado que no perdona errores

El camarón hondureño mantiene su presencia en la Unión Europea, uno de sus destinos más importantes, pero no es una relación cómoda. Es una relación vigilada.

Para sostener ese acceso, el país depende de cumplir normativas sanitarias estrictas, controles en plantas procesadoras y sistemas de vigilancia permanente.

El director del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria, Rafael Rodríguez, asegura que el país ha fortalecido esos mecanismos.

“Tenemos controles y programas de vigilancia en los establecimientos… eso nos da fortaleza para monitorear enfermedades que afectan el camarón y cumplir normativa nacional e internacional”.

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Asia: inversión que abre puertas… y también condiciones

Mientras Europa exige, Asia aparece como una oportunidad en expansión. Corea del Sur se posiciona como aliado clave bajo el “Corea Blue Action Plan”, que incluye el proyecto “Blue Fonseca”, con una inversión de unos 50 millones de dólares.

Pero más allá del monto, el movimiento tiene lectura estratégica. Así lo plantea Nuryn Meza, directora de Digepesca.

“Nos encontramos realizando alianzas estratégicas con países de Asia como Corea, con un nuevo proyecto de economía sur para el Golfo de Fonseca”.

Diversificar mercados sin perder el control

Estados Unidos, México, Centroamérica, Europa… y ahora Asia. Honduras intenta ampliar su mapa comercial para reducir riesgos.

Pero cada nuevo mercado trae nuevas reglas. Japón, por ejemplo, exige estándares más estrictos, clasificación específica del producto y certificaciones que elevan el costo y la complejidad del negocio.

El país ya trabaja en ese proceso, sabiendo que entrar es difícil… pero mantenerse lo es más.

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Capacitación: el punto donde todo se define

El fortalecimiento del sector no solo pasa por exportar, sino por sostener la producción con calidad.

Programas de capacitación, asistencia técnica y prácticas sostenibles buscan elevar el nivel del sector.

En el Golfo de Fonseca, el desafío es aún más delicado: mejorar la producción sin desplazar a la pesca artesanal ni deteriorar el entorno y ahí se juega la credibilidad de toda la apuesta.

Honduras empuja su camarón hacia Asia con una inversión millonaria y una narrativa de crecimiento, pero la historia no termina ahí.

El país sigue dependiendo de certificaciones externas, de mercados que imponen condiciones y de inversión extranjera que marca el ritmo.

El camarón hondureño ya logró algo: entrar. Ahora viene lo que no se dice: sostenerse sin que otros dicten cada movimiento.

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