Próspera ha colocado a Honduras en una conversación global sobre biotecnología, terapias génicas y medicina de longevidad. Sin embargo, atraer empresas y registrar ensayos clínicos no basta para demostrar que el país ya posee un ecosistema científico consolidado.

Durante décadas, Honduras ha exportado café, banano, aceite de palma, textiles y talento humano. Ahora, desde Roatán, surge una pregunta mucho más ambiciosa: ¿Puede el país comenzar a exportar investigación biomédica, patentes y soluciones científicas?

El BioHUB impulsado por Honduras Próspera Inc. pretende responder afirmativamente. Su propuesta reúne laboratorios compartidos, investigación traslacional, servicios clínicos, empresas biotecnológicas, capital privado y un marco regulatorio diseñado para acelerar proyectos que en otros países enfrentarían procesos más largos.

La respuesta rigurosa, sin embargo, exige matices: Honduras ya alberga un núcleo emergente de ciencia biomédica de frontera, pero todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que posee un ecosistema nacional de investigación plenamente consolidado.

Hay actividad, inversión anunciada, compañías, ensayos registrados y conexiones internacionales. Faltan, no obstante, publicaciones científicas independientes, resultados reproducibles, mayor participación académica hondureña, instituciones regulatorias reconocidas y mecanismos transparentes que permitan saber cuánto conocimiento permanece realmente en el país.

 BioHUB

¿Qué es un BioHUB y cuál es su objetivo?

Un BioHUB no debería entenderse únicamente como un edificio equipado con microscopios, congeladores y salas de cultivo celular. Tampoco representa una categoría científica universal o una certificación automática de excelencia.

En términos funcionales, es un punto de encuentro donde interactúan investigadores, médicos, universidades, empresas, inversionistas, reguladores, centros clínicos y proveedores especializados. Su objetivo consiste en reducir la distancia entre una hipótesis formulada en un laboratorio y una solución que pueda probarse, fabricarse, patentarse o utilizarse en pacientes.

De acuerdo con la UNESCO, los sistemas de innovación como redes complejas de intercambio de conocimiento entre la industria, el Estado y la academia. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destaca que la innovación surge de la colaboración, las instalaciones compartidas, los equipos mixtos y la transferencia de tecnología, no únicamente de la proximidad física entre compañías.

Por ello, Próspera presenta su BioHUB como una inversión proyectada de 40 millones de dólares, organizada alrededor de servicios clínicos, investigación y desarrollo traslacional y ciencia avanzada.

Según su responsable, Juan Pablo Arocha, el proyecto contempla capacidad para instalar entre ocho y doce laboratorios compartidos.

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Parque tecnológico y ecosistema científico no son lo mismo

Un parque tecnológico es, principalmente, una infraestructura física. Puede ofrecer oficinas, laboratorios, conectividad, beneficios fiscales, servicios administrativos y espacios para startups. Su función consiste en facilitar la instalación y el crecimiento de empresas intensivas en tecnología.

Si bien un ecosistema de investigación es algo más difícil de construir porque depende de relaciones permanentes entre científicos, universidades, hospitales, empresas, pacientes, reguladores, proveedores y financiadores; un parque puede inaugurarse mediante una inversión inmobiliaria.

Un ecosistema necesita años de cooperación, formación doctoral, experimentos fallidos, resultados publicados, transferencia tecnológica y confianza institucional.

Por ello, el éxito del BioHUB no debería medirse por el número de compañías registradas o por la cantidad de eventos celebrados en Roatán. Las preguntas verdaderamente científicas son otras: ¿Las empresas realizan experimentos en Honduras?, ¿contratan investigadores hondureños?, ¿comparten instalaciones?, ¿publican resultados?, ¿depositan datos?, ¿registran patentes desde el país?, ¿forman estudiantes?, ¿colaboran con hospitales y universidades nacionales?

Sin esos vínculos, el BioHUB podría funcionar como un parque empresarial especializado o como una plataforma de turismo médico, mientras que, con ellos, podría evolucionar hacia un ecosistema de investigación.

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¿Qué proyectos biomédicos se desarrollan desde Honduras?

La actividad más visible se concentra en las terapias génicas experimentales y la medicina de longevidad.

En Honduras, Unlimited Bio impulsa el ensayo CALM-AF-AI, registrado en ClinicalTrials.gov con el código NCT07443826. Se trata de un estudio abierto, no aleatorizado y de fase 1/2a que busca evaluar la seguridad de una combinación de terapia génica con follistatina y VEGF para enfrentar la pérdida muscular relacionada con la edad.

El protocolo contempla aproximadamente 12 participantes y se desarrollaría en la Clínica GARM, en Roatán.

La inscripción en ClinicalTrials.gov aporta trazabilidad y permite conocer aspectos básicos del protocolo.

También opera Minicircle, empresa que desarrolla terapias génicas plasmídicas dirigidas, entre otros objetivos, a elevar la producción de follistatina y explorar posibles efectos sobre masa muscular, composición corporal y envejecimiento.

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La compañía difundió un preprint —un manuscrito todavía no certificado mediante revisión por pares— sobre participantes tratados con follistatina. En su información pública, Minicircle señala que prepara los datos de sus ensayos para publicación.

En marzo de 2026, el BioHUB y la comunidad Infinita organizaron, además un Demo Day con nueve compañías vinculadas a oncología de precisión, vacunas, regeneración ósea, longevidad y desarrollo farmacéutico. Participaron Pathfinder Oncology, Ora Biomedical, EpiBone, PopVax, Unlimited Bio, Tiesa, Vincere Bio, Access Bio y Public Good Pharma.

El evento demuestra capacidad para convocar empresas e inversionistas internacionales, y que presentar un proyecto en Roatán, registrarse en Próspera y operar un laboratorio en el país, son niveles distintos de vinculación.

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¿Qué significa la colaboración con Merck Life Science?

En julio de 2026, Honduras Próspera Inc. anunció una colaboración estratégica con Merck Life Science Brasil, subsidiaria de la compañía alemana Merck KGaA.

Según el comunicado, las áreas previstas incluyen acceso a reactivos y consumibles, capacitación técnica, mentoría para escalar procesos, conexión con redes internacionales y uso de la experiencia del M Lab Collaboration Centre de Merck en Brasil.

Para una comunidad biotecnológica emergente, esta relación puede ser significativa. Los reactivos, equipos, controles de calidad y cadenas de frío representan algunos de los mayores obstáculos para realizar investigación avanzada en países con poca infraestructura científica. Un proveedor global puede reducir esos cuellos de botella y enseñar procesos compatibles con estándares internacionales.

Pero la dimensión del anuncio debe interpretarse con precisión. El comunicado revisado habla de cooperación e intención estratégica, por lo que su verdadero impacto deberá medirse con indicadores concretos: científicos capacitados, laboratorios equipados, procesos validados, proyectos conjuntos, empleos especializados y resultados publicados.

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¿Puede Honduras exportar conocimiento, además de productos?

Una economía exporta conocimiento cuando sus investigadores figuran como autores principales, sus instituciones poseen propiedad intelectual, sus empresas conceden licencias, sus laboratorios venden servicios especializados y sus profesionales participan en las decisiones científicas.

También exporta conocimiento cuando produce bases de datos, programas de bioinformática, diseños de ensayos, biomarcadores, protocolos de fabricación, patentes y startups capaces de competir fuera del mercado nacional.

El punto de partida hondureño sigue siendo frágil. Honduras ocupó el puesto 119 entre 139 economías en el Índice Mundial de Innovación de 2025. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual concluyó que el país produce menos resultados de innovación de los esperados para su nivel de inversión y desarrollo económico.

Esto convierte al BioHUB en una oportunidad, pero también en una prueba

Si la investigación se limita a recibir pacientes extranjeros, aplicar procedimientos desarrollados fuera del país y transferir los datos, las utilidades y las patentes a compañías extranjeras, Honduras exportará servicios, no necesariamente conocimiento.

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Si, por el contrario, el proyecto forma científicos hondureños, financia tesis, integra universidades, establece laboratorios estables, publica con autoría nacional y desarrolla propiedad intelectual local, podría cambiar la posición del país dentro de la economía global.

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