Honduras sigue atrás en el proceso de vacunación contra el Covid-19. En Centroamérica -sin contar Nicaragua- es el país que tiene los peores registros de vacunación.

Durante toda la gestión de la pandemia, apenas se contabilizan 59 mil dosis recibidas, de las cuales solo han aplicado casi 55 mil. Frente a lo que sucede Costa Rica, Panamá y El Salvador, líderes de la vacunación en la región con más de 500 mil dosis aplicadas por cada uno y hasta más de 1.33 millones de dosis recibidas solo en el caso de El Salvador, la realidad en Honduras es vergonzosa e indignante.

Por ello, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) advierte en el boletín económico de abril que la factura para la economía puede ser aún más alta.

Establece que el principal riesgo al no tener a la mayoría de la población vacunada contra el Covid-19, implica una profunda división entre los países que vacunen de manera oportuna a su población y aquellos que no, lo que no beneficia a Honduras. Un problema gerencial.

Ante ello, el director de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT), Rafael Medina, señaló que esta tardanza en la vacunación contra el virus cobrará factura en la salud y en la economía de Honduras.

“Necesitamos avanzar para que, en primera instancia, tengamos salud y una plena y buena recuperación de la economía. Esta lentitud se debe a la falta de gestión. Es un problema gerencial”, sostuvo.

Además, se necesita seguir vigilando el tema de la pandemia. El virus no se ha ido, aquí está, cada vez más agresivo, cada vez más fuerte y necesitamos que las personas sigan cumpliendo con las recomendaciones, como el uso de mascarilla, lavado de manos, uso de gel y el lavado de manos. Según Medina.

Algunos especialistas calculan que la lenta gestión de seis meses en un proceso de vacunación implica un retraso de 4 por ciento en el producto interno bruto (PIB).

“Las empresas deben seguir con la aplicación estricta de las medidas de bioseguridad. Eso es crucial para que el trabajador esté seguro en la empresa, porque la empresa se asegura de que el trabajador esté todos los días trabajando y no lo pierde”, añadió.

Recordó el importante papel de la empresa privada en la búsqueda de comprar vacunas anticovid para inocular a una buena parte de la fuerza laboral. “Esperamos que puedan ser vacunados los colaboradores y sus familias. Hay que moverse y hacer todo rápido. Al ser adquiridas se usará la logística del Gobierno”, señaló el empresario.

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El impacto es global

Los riesgos son evidentes, según la patóloga Silvia Portillo, quien aseguró que al seguir vacunado de manera lenta la economía y salud serán más afectadas. “Es importante entender que la vacunación debe ser un proceso equitativo en el que se vean beneficiados tantos los países ricos como los pobres, porque si no hay inmunidad de rebaño, en general muchos son los perjudicados. Entonces lo que plantea el Cohep es muy lógico y en Honduras es muy delicado porque está en medio de las diez fronteras terrestres donde transita la economía comercial, y tener a Honduras en una baja posición de vacunación pues tiene impacto y podría repercutir en medidas de aislamientos”.

La doctora agregó que no nivelar a Honduras con otros países en el tema de la vacunación, va a tener impacto en la economía nacional, porque muchos no podrán viajar si no tienen un carnet de vacunación.

"El impacto sanitario será global, económico global y social global”, expresó Portillo. Se debe acelerar. Por su parte el dirigente obrero, Daniel Durón, consideró que la lentitud de la vacunación contra el Covid se debe a la desorganización del mismo gobierno.

“Es lamentable. Toda esta recuperación económica y política de que se habla, pasa por la salud y solo hay promesas, dudas e incumplimientos. Me parece que es un problema de organización”, señaló.

En ese sentido, consideró que el proceso se debe acelerar y una sola entidad debería encargarse de la adquisición de las vacunas que permitan inmunizar al 70 por ciento de la población.

Riesgos inminentes

Aislamiento: Este sería con el resto del mundo y clasificados de manera oficial o informal como zonas de riesgo "amarillas" o "rojas".

Restricciones: Estas serían en los derechos, los viajes y la economía de los países pobres.

Aparición: Esta será de nuevas variantes que pudieran resistir el efecto de las vacunas.

Confinamiento: Nuevas me[1]didas de control y confinamiento más estrictas.

Alta transmisión: Se necesita al menos el 70% de la población vacunada para lograr inmunización.

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