La reciente medida del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de más de 180 países ha despertado preocupaciones a nivel mundial, y Honduras no es la excepción.
Aunque el impacto directo sobre Honduras (10%) podría ser moderado en comparación con otras naciones, expertos advierten que los efectos indirectos, especialmente ante una posible recesión en Estados Unidos, podrían ser profundamente negativos para la economía hondureña.
En el programa Detrás de la Noticia, transmitido por Radio HRN y TSi, los economistas Ennio Rodríguez, director de la Universidad Fundepos de Costa Rica, y Liliana Castillo, expresidenta del Colegio Economistas de Honduras, analizaron el escenario que podría enfrentar Honduras en los próximos meses.

Aranceles iguales para competidores, pero consecuencias globales
Rodríguez sostuvo que, aunque el aumento del 10 % en aranceles es relativamente bajo y se aplicará de manera uniforme a países competidores de Honduras, como Costa Rica, el verdadero riesgo radica en los efectos secundarios sobre la economía global.
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“El café, el banano o los textiles hondureños no serán menos competitivos porque otros países también recibirán el mismo trato arancelario. Pero el peligro está en cómo esta medida afecta la economía estadounidense, con el riesgo de inflación, recesión y un impacto global”, alertó Rodríguez.
La política de Trump responde a una visión mercantilista, que busca reducir los déficits comerciales de EE. UU. mediante el encarecimiento de las importaciones. Sin embargo, según Rodríguez, esto desconoce principios fundamentales de la economía moderna.
“El problema no es el déficit comercial , sino el enorme déficit fiscal de EE. UU. Imponer aranceles no corrige ese desequilibrio, solo encarece productos y puede provocar un frenazo económico”, explicó.

Recesión en EE. UU. impactaría directamente a Honduras
Por su parte, Liliana Castillo fue clara al señalar que una recesión en Estados Unidos como ya anticipan varios analistas internacionales tendría efectos directos sobre Honduras, debido a su fuerte dependencia del mercado estadounidense.
“Una caída del consumo en EE. UU. significaría menos demanda de productos hondureños, lo que se traduce en menor producción, pérdida de empleos, y una desaceleración económica interna”, explicó.
Este escenario también podría provocar un aumento de la pobreza y la desigualdad en el país centroamericano.
Castillo subrayó que ya en el pasado, eventos como la crisis inmobiliaria de 2008 en EE. UU. demostraron la vulnerabilidad de las economías más dependientes del comercio con ese país.
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¿Una nueva guerra comercial?
Las tensiones entre EE. UU. y China, con un aumento recíproco de aranceles de hasta 50 %, han afectado a los mercados financieros globales.
Según Rodríguez, esto es solo una muestra del peligro mayor: una guerra comercial que, de escalar, podría traer efectos similares a los de hace un siglo.
“La última gran guerra arancelaria ocurrió hace 100 años y fue una de las causas de la Gran Depresión y de la Segunda Guerra Mundial. Si esto escala, afectará a todos los países, especialmente a los más dependientes de EE. UU., como los de Centroamérica”, refirió.
Peligra el Cafta y la inversión extranjera
Castillo también alertó sobre los efectos que esta política proteccionista tendría sobre tratados de libre comercio como el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (Cafta-DR) que vincula a EE. UU. con Centroamérica y República Dominicana.
“Estados Unidos está desconociendo tratados como ya lo hizo con México y Canadá. Si eso continúa, podríamos ver una desintegración del Cafta, lo que afectaría aún más las exportaciones hondureñas”, indicó.
A esto se suma la posible reducción de inversión extranjera, dado que el objetivo de Trump es repatriar a las empresas estadounidenses y fomentar la producción interna. La disminución de inversión tendría consecuencias graves en países como Honduras, donde gran parte de la inversión directa proviene de EE. UU.
Urge diversificación de mercados y políticas regionales
Ante este panorama, los expertos coincidieron en que Honduras y los países de la región deben dejar de depender exclusivamente de EE. UU. y comenzar a diversificar sus mercados y fortalecer alianzas con otras economías.
Rodríguez sugirió que los consejos económicos nacionales, junto con el sector privado y académico, deben conformar una estrategia regional de respuesta ante las políticas estadounidenses.
“Estamos apenas viendo la primera ronda de medidas. Debemos estar preparados para lo que venga, diseñando planes con visión estratégica, revisando la elasticidad de la demanda de nuestros productos y buscando nuevos destinos de exportación”, afirmó.
Castillo concluyó que la región necesita repensar su inserción económica internacional, sobre todo si EE. UU. continúa ignorando los compromisos adquiridos en tratados de libre comercio.
El consumidor estadounidense también pagará la factura
Finalmente, los expertos destacaron que los efectos negativos de esta política no se limitarán a los países exportadores. El propio consumidor estadounidense se verá afectado por precios más altos, menor eficiencia productiva y menor poder adquisitivo.
“A la larga, son las familias de clase media y baja en Estados Unidos quienes pagarán más por sus productos, porque las empresas no absorberán las pérdidas”, recalcó Rodríguez.
