El dilema económico más complejo para las finanzas de las familias hondureñas y para las arcas del Estado fue el principal tema en la emisión del foro Frente a Frente de este martes 29 de septiembre.

El debate giró en torno a un dilema determinante: si la decisión del Banco Central de Honduras (BCH) de incrementar la Tasa de Política Monetaria (TPM) del 5.75% al 6.00% es suficiente para detener la inflación interanual del 6.20%; o si se requiere con urgencia una intervención de política fiscal que reduzca o elimine los impuestos a los derivados del petróleo.

En el set estuvieron José Luis Moncada, director de El Dato y expresidente de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS); Carlos Cálix, empresario especializado en inteligencia de negocios y analista de datos; Guillermo Matamoros, expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE); José Ángel Guerra Brito, economista venezolano con maestría en la Universidad de Illinois.

INVITADOS DE FRENTE A FRENTE
Invitados de Frente a Frente.

El foro comenzó estableciendo la inquietud ciudadana sobre la pérdida del poder adquisitivo. Mientras la autoridad monetaria busca "enfriar" la demanda elevando el costo del dinero.

Ante esta realidad, la mesa de invitados examinó si bajar la carga impositiva a los combustibles es el camino para otorgar un alivio inmediato o si representaría un golpe devastador para la estabilidad del presupuesto público.

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¿Qué impacto tendría reducir los impuestos a los carburantes?

En Honduras, los impuestos que gravan la gasolina superior, la gasolina regular, el diésel y demás derivados generan aproximadamente 14,000 millones de lempiras anuales, lo que representa cerca del 7.5% del total de ingresos tributarios del Estado y equivale a casi la mitad del presupuesto anual de la Secretaría de Educación Pública.

Los analistas coincidieron en que, aunque la medida es sumamente atractiva en el terreno político y popular, genera un desafío presupuestario inmediato.

Si el Poder Ejecutivo ya remitió al Congreso Nacional el Proyecto del Presupuesto General con esos 14,000 millones presupuestados como ingresos corrientes, cualquier rebaja tributaria exigirá reformular el presupuesto, recortar el gasto burocrático o buscar fuentes sustitutivas de financiamiento.

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Entre el auxilio fiscal y la prudencia económica

José Luis Moncada sostuvo una postura sumamente crítica ante la idea de recargar toda la responsabilidad del control inflacionario en el Banco Central.

Para el experto, subir la TPM no detendrá el alza del diésel ni de los alimentos, por lo que urgió a activar herramientas fiscales y crear un fondo de estabilización (de los precios de los derivados del petróleo).

No depositemos solo la solución en los temas de política monetaria; veamos una política económica integral de desarrollo donde el gobierno central tiene que ver con el precio del petróleo.

Desde la perspectiva internacional y de banca central, José Ángel Guerra Brito respaldó la decisión del BCH de ajustar la TPM en 0.25% como un movimiento "suave y preventivo" para evitar la propagación inflacionaria.

No obstante, coincidió en que la autoridad monetaria no puede fabricar petróleo ni controlar los precios internacionales, por lo que defendió un auxilio fiscal bien estructurado.

Yo creo que el tema de los impuestos sí vale la pena reconsiderarlo. Si hay un alivio fiscal al costo del combustible, yo creo que se podrían mitigar y atemperar las tendencias de la inflación. El IVA en Honduras es del 15% y también es un factor a revisar.

Agregó que: "Hay que pensar en un mecanismo de estabilización de los combustibles, un fondo petrolero bien financiado orgánicamente para subsidiar sobre todo al transporte público y de carga, porque es ahí donde se encadena la producción y donde termina impactando la inflación".

Advertencia sobre los costos del déficit

Guillermo Matamoros consideró correcta y preventiva la medida adoptada por el Banco Central, demostrando mediante modelos econométricos que el incremento en las cuotas de préstamos será leve y diferido en el tiempo. Por ejemplo, 12 lempiras en consumo a 3 meses y 206 lempiras en vivienda a 15 meses.

Además, advirtió sobre los peligros de tomar decisiones tributarias populistas sin respaldo financiero.

En economía nada es gratis; siempre hay costos y beneficios, ganadores y perdedores. Si se reducen los ingresos por combustibles en 14,000 millones, habría que reducir el gasto público o ver qué áreas se van a sacrificar.

Consumidores golpeados por la inflación

Carlos Cálix centró su análisis en la pérdida real del valor del dinero en las calles hondureñas, advirtiendo que la discusión sobre los impuestos a los combustibles traspasará el ámbito técnico para convertirse en la principal batalla política del Congreso Nacional y el Poder Ejecutivo.

"Sí va a estar en el debate político en el Congreso Nacional y en el Ejecutivo la propuesta de una reducción gradual de la carga impositiva a los combustibles. Se ha movido la primera ficha de dominó y eso genera incertidumbre en consumidores y emprendedores", consideró Carlos Cálix.

Si la burbuja llega a explotar por decisiones erráticas, hay dos variables adicionales que se van a disparar: desempleo y recesión. Esos son los verdaderos riesgos que la planificación centralizada del Banco Central no puede ignorar.

Finalmente en el foro se concluyó que la propuesta de reducir o eliminar los impuestos a los combustibles se perfila como un alivio necesario para el transporte y la producción agroalimentaria, pero su viabilidad dependerá de la capacidad del Congreso Nacional y del Ministerio de Finanzas para aplicar un ajuste gradual, crear un fondo de estabilización petrolera y recortar el gasto ineficiente del Estado sin comprometer la salud fiscal de la nación.

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