La extorsión en Honduras ya no solo se mueve en sobres, bolsos o entregas clandestinas. Ahora también viaja en transferencias digitales, depósitos pequeños y billeteras electrónicas que, según las autoridades, son utilizadas por estructuras criminales para cobrar el llamado “impuesto de guerra” sin exponerse físicamente.

El comisionado de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, Gustavo Solórzano, reconoció que Honduras necesita tomar medidas más efectivas para combatir a las maras y pandillas dedicadas a la extorsión.

Este es un delito que asfixia a comerciantes, transportistas y familias enteras en distintas zonas del país.

En busca de los cabecillas de la extorsión

Esta vez el foco no estuvo únicamente en los cabecillas armados o en las amenazas. el mensaje apuntó hacia otra dimensión del crimen: el dinero.

Solórzano admitió que incluso dentro de su familia fueron víctimas de extorsión, una confesión que refleja hasta qué punto este delito se infiltró en la vida cotidiana de los hondureños.

Bajo ese escenario, planteó que las penas y mecanismos legales deben revisarse para que existan herramientas realmente efectivas contra estas estructuras.

Lo dijo, Gustavo Solórzano

Billeteras electrónicas bajo la lupa

El avance de la tecnología también transformó la manera en que opera la criminalidad organizada.

Según el titular de la CNBS, algunas billeteras electrónicas se usan para movilizar dinero vinculado con extorsión, evitando así métodos tradicionales que antes exponían más a los criminales.

“Hay quienes piden que se usen las billeteras electrónicas para hacer llegar el dinero”, expresó Solórzano.

El funcionario advierte que este tipo de plataformas requieren mayores controles y sistemas de identificación más rigurosos.

La preocupación no es menor, durante años, las redes de extorsión dependieron de “recolectores” que retiraron efectivo personalmente en mercados, terminales de buses o pequeños negocios.

Ahora, el traslado digital del dinero reduce riesgos para las estructuras criminales y dificulta rastrear a los beneficiarios finales.

Seguir la ruta del dinero

El funcionario insistió en que el combate contra la extorsión no debe limitarse únicamente a capturas o estados de excepción.

Para él, una de las claves está en seguir la pista financiera de las organizaciones criminales.

“Desde el rastreo del dinero se puede llegar a detectar movimientos de grandes cantidades y saber quiénes son los beneficiarios”, señaló.

Ese enfoque abre una nueva batalla: identificar cómo las maras y pandillas lavan, fragmentan o esconden recursos a través de mecanismos digitales y movimientos bancarios aparentemente pequeños, pero constantes.

billeteras electrónicas

Una economía paralela del miedo

El cobro semanal o mensual impuesto por estructuras criminales no solo golpea negocios y transporte; también modifica rutinas, obliga cierres, provoca desplazamientos y mantiene a miles de personas viviendo bajo amenazas.

Mientras las autoridades intentan contener la violencia visible en las calles, otra parte del fenómeno se desplaza silenciosamente hacia plataformas financieras y mecanismos digitales.

Y en esa nueva ruta, la pregunta ya no es quién dispara o amenaza, sino quién recibe el dinero al otro lado de la pantalla.

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