Cuando una familia termina la jornada y guarda el dinero de las ventas debajo del colchón, dentro de una lata o en un ropero, no siempre lo hace por costumbre.

Muchas veces es porque nunca tuvo una cuenta bancaria, una aplicación para ahorrar o una sucursal cerca.

Esa realidad todavía alcanza a millones de hondureños y explica por qué, en pleno 2026, el efectivo sigue siendo el rey en buena parte del país.

Frente a ese desafío, Honduras lanzó la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2025-2030, un plan que busca acercar los servicios financieros a quienes históricamente permanecen fuera del sistema.

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Dinero, inclusión financiera: la deuda pendiente de Honduras

Aunque la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) fue presentada para el período 2025-2030, el diagnóstico que le dio origen proviene de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2023.

Es la radiografía oficial más reciente utilizada por la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) para medir cómo ahorran, pagan, solicitan créditos y utilizan los servicios financieros los hondureños.

Hasta ahora, esa encuesta sigue siendo la base para definir las políticas de inclusión financiera del país.

Aunque el sistema financiero incorpora nuevas tecnologías y opciones digitales, una parte importante de la población continúa sin acceso a cuentas de ahorro, créditos formales, seguros o medios electrónicos de pago.

La nueva estrategia, de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), reconoce que las principales barreras se concentran en zonas rurales, entre mujeres, jóvenes, pequeños emprendedores y microempresas.

radiografía financiera

Del efectivo al teléfono: el cambio que busca la estrategia

La ENIF plantea ampliar el acceso a productos financieros, fortalecer la educación financiera, promover los pagos digitales y facilitar el financiamiento para sectores tradicionalmente excluidos.

El objetivo no es únicamente abrir más cuentas bancarias, sino que las personas puedan ahorrar con seguridad.

Además de acceder a crédito en mejores condiciones y administrar su dinero mediante herramientas formales.

inclusión financiera

Cuando no hay banco, el riesgo lo paga la gente

Guardar efectivo en casa expone a las familias a robos, pérdidas o emergencias inesperadas.

También limita las oportunidades para obtener financiamiento, invertir en un negocio o construir un historial crediticio.

Esa exclusión financiera amplia otras brechas económicas y sociales que afectan el desarrollo de miles de hogares hondureños.

La apuesta de la nueva estrategia no se medirá por el número de documentos publicados ni por las mesas de trabajo instaladas.

Su verdadero desafío será que algún día guardar el dinero bajo el colchón deje de ser una necesidad para millones de hondureños.

Debe ser solo un recuerdo de una época en la que el sistema financiero nunca llegó hasta sus puertas.

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