El aumento constante en el precio de los alimentos, los combustibles y la energía continúa golpeando la economía de los hondureños.
Durante el programa 30|30, especialistas coincidieron en que la inflación responde tanto a factores internacionales como a problemas estructurales del país, y plantearon una serie de medidas para contener el incremento del costo de la vida.
En el foro participaron Nancy Ochoa, jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH); Mario Palma Guillén, oficial de Política Económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP); y Obed García, director de Gobernanza Económica de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
Los expertos analizaron el comportamiento de la inflación, el impacto del costo de la energía, la baja inversión productiva y las dificultades que enfrentan las familias para cubrir la canasta básica.
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Inflación mantiene una tendencia creciente
Durante el análisis, Mario Palma explicó que los datos del Banco Central de Honduras (BCH) muestran que la inflación ha mantenido una tendencia al alza desde junio de 2025.
Indicó que el incremento ha sido más evidente en alimentos, bebidas, combustibles, energía y transporte, rubros que representan una parte importante del gasto de los hogares.
Asimismo, señaló que las cifras comprendidas entre diciembre de 2025 y junio de 2026 reflejan que los precios continúan aumentando, una situación que coincide con la percepción expresada por los ciudadanos consultados durante el programa.

Combustibles, energía y clima impulsan el aumento de precios
El representante del COHEP explicó que el incremento del costo de la vida responde principalmente a tres factores.
El primero es el aumento del precio internacional de los combustibles, provocado por los conflictos geopolíticos que continúan afectando mercados estratégicos como el estrecho de Ormuz.
El segundo corresponde a los efectos del cambio climático, que han reducido la producción agrícola y limitado la oferta de alimentos.
Finalmente, señaló que el incremento en los costos del transporte y la energía termina trasladándose al precio final que pagan los consumidores.
A juicio del economista, mientras estos factores permanezcan vigentes será difícil contener la inflación.
Fortalecer la producción, la principal propuesta
Mario Palma sostuvo que la mejor estrategia para disminuir el costo de la vida consiste en fortalecer la producción nacional.
Explicó que incentivar la agricultura y reducir los costos de producción permitiría aumentar la oferta de alimentos, mejorar la competitividad y generar una disminución gradual en los precios.
Según indicó, Honduras necesita impulsar políticas públicas orientadas a facilitar la inversión y hacer más eficiente el aparato productivo.
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La energía cara reduce la competitividad
Otro de los temas abordados durante el programa fue el costo de la energía eléctrica.
Palma explicó que Honduras posee una de las tarifas eléctricas más elevadas de Centroamérica, únicamente superada por Nicaragua.
Añadió que, dependiendo del sector económico, el gasto en energía representa entre el 8 % y el 30 % de la estructura de costos de una empresa, por lo que cualquier incremento termina reflejándose en el precio de los productos y servicios.
El economista también señaló que el país enfrenta un doble problema: además de una tarifa elevada, existe inestabilidad en el servicio eléctrico, lo que incrementa aún más los costos de producción.
Empresas asumen costos adicionales
Durante el análisis se destacó que las empresas hondureñas también deben enfrentar gastos adicionales relacionados con la seguridad y las deficiencias del sistema energético.
Estos costos, según Palma, afectan la competitividad frente a otros países de la región y terminan repercutiendo en el precio que pagan los consumidores.
Asimismo, insistió en que un sistema energético más eficiente contribuiría a reducir costos, atraer inversiones y mejorar las condiciones económicas del país.
Inversión extranjera muestra señales de desaceleración
El oficial de Política Económica del COHEP también se refirió a la inversión extranjera directa.
Explicó que durante el primer trimestre de 2026 Honduras registró el nivel más bajo de inversión extranjera de los últimos años.
Atribuyó este comportamiento al complejo contexto internacional, marcado por conflictos bélicos, desaceleración económica mundial y cambio climático, factores que influyen en las decisiones de inversión de las empresas.
UNAH pide fortalecer la inversión productiva
Por su parte, Nancy Ochoa manifestó que Honduras continúa destinando la mayor parte del presupuesto público al gasto corriente, mientras la inversión productiva avanza lentamente.
La académica recordó que la ejecución de este tipo de inversión apenas ronda el 29 %, situación que limita el fortalecimiento de la producción nacional.
Asimismo, planteó la necesidad de respaldar a los productores mediante insumos y herramientas que permitan incrementar la productividad, en lugar de depender exclusivamente de subsidios monetarios.
ASJ alerta sobre la pérdida del poder adquisitivo
El director de Gobernanza Económica de la ASJ, Obed García, señaló que el alto costo de los alimentos y la energía representa la principal preocupación de las familias hondureñas.
Explicó que actualmente existe una diferencia cercana a 4,000 lempiras entre el salario mínimo establecido y el ingreso que realmente reciben muchos trabajadores.
Mientras tanto, recordó que el valor de la canasta básica supera los 16,000 lempiras, situación que dificulta cubrir las necesidades esenciales de miles de hogares.
Expertos coinciden en la necesidad de reformas
Los participantes concluyeron que reducir el costo de la vida requiere acciones integrales que fortalezcan la producción nacional, mejoren la competitividad, disminuyan los costos energéticos y generen mayor confianza para atraer inversiones.
Además, coincidieron en que resolver problemas estructurales como el alto costo de la energía, la baja productividad y la limitada inversión permitirá reducir la presión sobre los precios y mejorar el poder adquisitivo de los hondureños.
