Tras dos semanas de reuniones entre el gabinete económico y un equipo técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha alcanzado un acuerdo para completar las revisiones cuarta y quinta del programa económico vigente.
Este consenso, que ahora espera el visto bueno final del Directorio Ejecutivo a finales de junio, abre la puerta a un desembolso de aproximadamente 245 millones de dólares destinados a oxigenar las arcas del Estado.
Además, se señaló que este proceso forma parte de una revisión técnica más amplia que involucra compromisos fiscales, reformas estructurales y metas macroeconómicas.

FMI: posición sólida pero existen desafíos que superar
Según el jefe de la misión, Emilio Fernández Corugedo, el país mantiene una posición sólida gracias a una acumulación de reservas internacionales netas que rondaron los 11.600 millones de dólares al cierre de abril de 2026 y un crecimiento económico que marcó un 3,7% en febrero del mismo año.

Sin embargo, la presión inflacionaria sigue siendo un desafío latente, situándose en un 5,6% en abril, impulsada principalmente por el encarecimiento de los combustibles y bienes transables importados.
Nasry Asfura: hay que brindar seguridad a inversionistas
El presidente Nasry Asfura destacó que esta evaluación abarcó tanto el cierre de gestiones anteriores como los primeros meses de su administración, enfatizando la necesidad de sincronizar instituciones como la Secretaría de Finanzas y el Banco Central de Honduras (BCH) para brindar seguridad a los inversionistas.
El compromiso fiscal pactado es estricto: se ha fijado una meta de déficit del sector público no financiero de apenas el 1% del PIB para 2026, fundamentada en un gasto prudente y una mejor focalización de la ayuda social a través del sistema SUISS (Sistema Único de Información del Sector Social).
El mandatario añadió que el país avanza con responsabilidad pese a las dificultades: "No es fácil ni para cada hondureño ni para el gobierno administrar lo que hoy estamos administrando, pero aquí estamos, de frente".
Con ello, insistió en una visión de futuro orientada a la estabilidad y el crecimiento.
El problema de la ENEE
Uno de los puntos neurálgicos del acuerdo es la transformación estructural del sector energético.
El FMI ha sido enfático en que la sostenibilidad de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) depende de una separación funcional efectiva entre generación, transmisión y distribución.

Aunque se reconocen avances como el reciente ajuste tarifario y la fusión de unidades de distribución, el organismo internacional advierte que es crucial reducir las pérdidas y los atrasos financieros exacerbados por los altos costos de los combustibles.
Transparencia y lucha anticorrupción
En el plano institucional, la agenda de gobernanza cobra un protagonismo renovado. Honduras se prepara para la evaluación del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) en 2026, lo que obliga al país a endurecer su lucha contra la corrupción y mejorar la transparencia fiscal mediante la liquidación de fideicomisos.
Paralelamente, el BCH planea una transición gradual hacia un sistema de asignación de divisas dirigido por el sector privado, buscando preservar la competitividad sin descuidar la estabilidad de precios.

La culminación de esta misión técnica no solo representa un alivio financiero inmediato, sino un mapa de ruta para una administración que busca consolidar la confianza de los mercados internacionales en un entorno de alta incertidumbre
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