Honduras registraría un crecimiento económico de 3.4 % en 2026, según las proyecciones del Banco Mundial (BM), una tasa que la ubicaría como la segunda economía con menor expansión de Centroamérica, únicamente por encima de Costa Rica, cuyo crecimiento se estima en 3.3 %.

En contraste, El Salvador lideraría el crecimiento regional con 4.5 %, seguido de Panamá, con 4.2 %; Guatemala, con 3.7 %; y Nicaragua, con 3.6 %.

Aunque Honduras superaría el promedio de América Latina, calculado en 2.2 %, su economía enfrenta obstáculos para acelerar su expansión y fortalecer su capacidad productiva.

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El Banco Mundial proyecta que el crecimiento hondureño aumentará gradualmente a 3.7 % en 2027 y 3.8 % en 2028.

Entre los desafíos identificados figuran mejorar la productividad, reducir la vulnerabilidad climática, fortalecer la infraestructura digital, aprovechar la tecnología y disminuir las brechas de capital humano.

Nancy Ochoa advierte sobre el rezago productivo

Durante una entrevista con TN5 Matutino, Nancy Ochoa, jefa del departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), señaló que uno de los hallazgos del Banco Mundial es que el crecimiento del país continúa sustentándose en las remesas familiares, factor que no necesariamente transforma la estructura productiva a largo plazo.

La especialista advirtió que la dependencia de estos recursos representa un riesgo para la economía hondureña, debido a que un cambio inesperado en los flujos enviados desde el extranjero podría provocar efectos negativos en los hogares y los indicadores macroeconómicos.

"Estamos dependiendo de algo que es incierto, que en cualquier momento puede cambiar el escenario y que las consecuencias pueden ser altamente negativas", manifestó.

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Ante ese panorama, recomendó impulsar políticas públicas que fortalezcan la educación técnica, la innovación y el financiamiento para el sector productivo, además de facilitar la incorporación de nuevas tecnologías.

Inteligencia artificial y productividad

Ochoa también alertó sobre el rezago de Honduras en infraestructura digital y en la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial.

"A nivel de productividad y adaptación a las nuevas tecnologías y a la inteligencia artificial, estamos en los últimos peldaños", señaló.

Explicó que el problema no se limita al acceso a internet o a dispositivos móviles, sino que incluye la falta de formación técnica y de capacidades para aplicar estas herramientas en diferentes sectores.

"En términos de infraestructura digital, tenemos un indicador de 0.23 de 1. En absorción o adaptación, la cifra es de 0.34. El informe del Banco Mundial comparte otros indicadores que, de manera concreta, nos dicen que estamos altamente rezagados en la adopción de esta transformación tecnológica".

Productividad

La entrevistada citó datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), según los cuales Honduras genera un valor agregado de 8.1 dólares por cada hora trabajada, un indicador que refleja las dificultades para elevar la productividad laboral.

Ochoa también cuestionó la rigidez del presupuesto público y la limitada inversión destinada a transformar la economía.

"Si la estructura presupuestaria continúa bajo esta forma, difícilmente podemos incursionar o tomar lineamiento de estas recomendaciones que nos están haciendo los mismos organismos que nos prestan dinero para financiar este presupuesto", señaló.

La experta agregó que entre el 70 % y el 80 % del presupuesto se destina al servicio de la deuda, sueldos, salarios y otros gastos, lo que reduce el margen disponible para la inversión pública.

"Se necesita mucha voluntad política", concluyó Ochoa, al insistir en que Honduras debe aprovechar las recomendaciones del Banco Mundial para mejorar su productividad y evitar quedar rezagada ante la transformación tecnológica.

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