El turismo hondureño atraviesa un momento decisivo. Tras años de rezago, el país busca consolidar un modelo más amplio y competitivo que le permita ocupar un lugar relevante en el mapa internacional.

El presidente de la Cámara Nacional de Turismo de Honduras (Canaturh), Andrés Ehrler, lo resume con una frase: "Estamos en un lienzo en blanco”.

Esa hoja vacía, dice, representa tanto el desafío como la oportunidad de construir una industria más fuerte, masiva y enfocada.

Durante la Central American Travel Market (CATM) 2025, celebrada en San Pedro Sula, Ehrler insistió en que las ferias internacionales son la puerta de entrada al mundo.

“Nos ayudan a posicionar al país, a hablar de Honduras y a generar contactos con los empresarios”, afirmó.

Para él, la clave está en priorizar mercados: atraer al turismo extranjero con una visión estratégica y sostenida.

Turismo: una apuesta económica y de identidad

Ehrler sostiene que Honduras debe mirar hacia mercados cercanos y aprovechar los lazos migratorios.

“Canadá y Estados Unidos, especialmente por nuestra diáspora, son puntos naturales de conexión”, señaló.

Además, observó una oportunidad en los viajeros europeos que buscan destinos emergentes y auténticos en América Latina.

“Ya no están visitando tanto Estados Unidos, sino bajando hacia esta Latinoamérica que los espera con los brazos abiertos. Pero requerimos estrategia, y eso es lo que debemos construir desde lo privado”, indicó.

Esa visión coincide con la necesidad de una alianza más amplia entre actores locales. “Si las comunidades y los empresarios del destino no se unen, es casi imposible lograr que ese destino turístico salga adelante”, advirtió el titular de Canaturh.

Su llamado no es solo empresarial, sino también social: el turismo como motor de cohesión y orgullo nacional.

Conectividad, seguridad e inversión: los pilares del crecimiento

Desde el Gobierno, la viceministra de Turismo, Reizel Vilorio, asegura que se impulsan proyectos para mejorar la infraestructura y fortalecer la conectividad nacional.

“La inversión en aeropuertos es fundamental para el arribo y atención del turista internacional”, subrayó.

Destacó, además, el fortalecimiento de la Policía de Turismo como parte de la estrategia para ofrecer destinos seguros.

Vilorio también enfatizó el trabajo conjunto con las Organizaciones de Gestión de Destinos (OGD), mediante mesas de cooperación que integran al sector público, privado y académico.

En su visión, el turismo hondureño avanza sobre tres pilares: seguridad, formación profesional y desarrollo local.

Destinos emergentes: la nueva carta de presentación de Honduras

Para Nicole Marrder, vicepresidenta de Canaturh, la CATM 2025 representa “una oportunidad enorme” para promover los destinos emergentes de Honduras. Reconoce que cada región se encuentra en un punto distinto de desarrollo, pero confía en que la experiencia adquirida permitirá fortalecer los esfuerzos conjuntos.

“Tenemos muchos retos, pero también grandes aprendizajes. Debemos mantener una visión compartida para que cada destino avance con su propio ritmo”, aseguró.

El impulso al turismo hondureño no solo busca cifras de visitantes, sino transformar la percepción del país.

Es ver un territorio por descubrir que ofrece experiencias únicas basadas en su gente, su naturaleza y su cultura.

Lea también: Honduras desaprovecha su turismo: urgen inversión y estrategias

Honduras, un país que se abre al mundo

Honduras quiere reescribir su historia turística. Su potencial natural, desde arrecifes hasta montañas y selvas, es tan vasto como su desafío organizativo.

La meta no es solo atraer turistas, sino construir una industria sostenible que deje beneficios tangibles en las comunidades y posicione al país como un destino confiable y diverso.

Con un “lienzo en blanco” y una visión compartida, el reto del turismo hondureño es pintar el futuro con trazos firmes, donde la belleza natural se combine con infraestructura, seguridad y participación ciudadana.

La nueva historia del turismo en Honduras, aseguran, apenas comienza.