Mientras los productores hondureños enfrentan problemas climáticos y altos costos agrícolas, Nicaragua concentra la mayor parte de las compras de frijol en el extranjero. Luego vende gran parte del grano a Honduras.

La importación de frijol revela una realidad comercial: durante 2025, Nicaragua concentró aproximadamente el 97% de las compras externas hondureñas de este producto, según cifras recogidas en una estrategia de desarrollo del sector agropecuario.

El negocio alcanzó los 18 millones de dólares en importaciones, de los cuales 17.7 millones correspondieron a Nicaragua.

La concentración comercial no significa que el 97% del frijol que se consume en Honduras sea nicaragüense.

Significa que Nicaragua domina el suministro extranjero, mientras la producción nacional abastece parte importante del mercado.

De interés: Maíz, frijol y ganado: la ciencia busca respuestas para producir más

Nicaragua domina el negocio de la importación de frijol en Honduras

Los registros comerciales muestran que la presencia nicaragüense en el mercado hondureño no es un fenómeno aislado.

En 2024, las importaciones de frijoles de la categoría arancelaria 071333 sumaron aproximadamente 23.34 millones de kilogramos.

De ese volumen, unos 22 millones procedieron de Nicaragua y un año después, los datos sectoriales de 2025 volvieron a colocar al país vecino como el principal proveedor extranjero.

Indicador comercialCifra
Importaciones de frijol en 2025US$18 millones
Compras procedentes de NicaraguaUS$17.7 millones
Participación nicaragüense reportada97 %
Importaciones de la categoría 071333 en 202423.34 millones de kg
Volumen procedente de Nicaragua en esa categoría22 millones de kg
Fuente: WITS/Banco Mundial (2024).

Honduras produce frijoles, pero el clima complica las cosechas

Honduras tiene capacidad productiva y zonas agrícolas dedicadas históricamente al cultivo del frijol.

Olancho, El Paraíso y Francisco Morazán concentran aproximadamente el 53% del área sembrada, de acuerdo con información agropecuaria basada en el Censo Agropecuario Nacional de 2024.

Ese mismo censo registra una producción de 149,927 toneladas métricas de frijol, con un rendimiento promedio de 1.6 toneladas por hectárea.

Sin embargo, los resultados de un año no garantizan los del siguiente. Las lluvias irregulares, los períodos secos y los costos de producción afectan las decisiones de siembra y los rendimientos.

En 2026, los riesgos climáticos llevaron al Gobierno a tomar medidas para complementar el abastecimiento nacional.

La preocupación no se limita a cuánto frijol se cosecha, sino también a la disponibilidad del grano durante los meses en que disminuye la oferta nacional.

departamentos que cultivan frijol

El Gobierno abre la puerta a más frijol extranjero

El 15 de julio de 2026 se publicó en La Gaceta el Acuerdo Ejecutivo 002-2026, que autorizó la importación de 4,600 toneladas métricas de frijol rojo sin pagar aranceles.

La medida, vigente hasta el 31 de diciembre de 2026, permite adquirir el producto de cualquier procedencia.

Ese volumen equivale aproximadamente a 101,400 quintales de 100 libras.

El acuerdo identifica como factores de preocupación el aumento del precio del frijol y los efectos de los fenómenos climáticos sobre las zonas productoras.

Entre los territorios señalados aparecen Valle, Choluteca, Francisco Morazán, El Paraíso, La Paz y parte de Comayagua.

La autorización busca complementar la producción nacional y reducir el riesgo de desabastecimiento, pero no demuestra por sí sola que las 4,600 toneladas ya se comprarons o ingresaron al país.

¿Cuánto frijol necesita Honduras?

Las estimaciones de consumo nacional sitúan la demanda entre 2.6 y 2.8 millones de quintales anuales.

Frente a esa necesidad, el sector agrícola maneja metas productivas de hasta 3.6 millones de quintales para fortalecer el autoabastecimiento.

Sin embargo, las cifras deben distinguir entre producción efectiva, proyecciones y resultados de cada ciclo agrícola.

En agosto de 2026, la Secretaría de Agricultura y Ganadería informó que el país cuenta con una reserva de 124,000 quintales de frijol.

Además, anunció un programa de entrega de semillas e insumos con el que esperaba generar entre 1.1 y 1.2 millones de quintales adicionales.

Esas cantidades eran objetivos de producción, no cosechas adicionales ya verificadas.

La importación de frijol funciona, en ese contexto, como una herramienta para complementar la oferta nacional cuando existe riesgo de que el abastecimiento o los precios se vean afectados.

Image

El precio también pesa en la competencia

El origen del frijol no es la única diferencia que encuentran los consumidores hondureños, sino también está el precio.

En un monitoreo publicado en julio de 2026, el frijol rojo procedente de Nicaragua se ofrecía a 110 lempiras por medida en el mercado Zonal Belén de Tegucigalpa.

En ese mismo mercado, el frijol nacional procedente de Oropolí, El Paraíso, se cotizaba entre 120 y 135 lempiras por medida.

La diferencia era de entre 10 y 25 lempiras, dependiendo del producto disponible.

La otra factura: frijol importado que terminó perdiéndose

El manejo de las reservas nacionales dejó otro episodio que expone los costos de una administración deficiente.

En mayo de 2026 se conoció que más de 44,000 quintales de frijol almacenados por el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA) quedaron inservibles para consumo humano.

El producto se adquirió en 2023 e importó desde Nicaragua y las pérdidas se estimaron en más de 85 millones de lempiras.

El caso puso sobre la mesa un problema distinto al de las cosechas: no basta con comprar y almacenar frijol si las reservas no se conservan adecuadamente.

Mientras el país busca garantizar el abastecimiento mediante compras y programas agrícolas, esas pérdidas representan recursos y alimentos que no pudieron cumplir su propósito.

Ciclos de siembra

La factura que Honduras todavía tiene pendiente

La concentración de las importaciones en Nicaragua deja una pregunta económica de fondo: cómo fortalecer la producción hondureña sin dejar de recurrir al comercio regional cuando sea necesario.

Las compras externas pueden ayudar a complementar el abastecimiento, pero también evidencian la importancia de contar con cosechas estables, reservas bien administradas y mejores condiciones para los productores nacionales.

En 2026, Honduras volvió a autorizar la entrada de frijol extranjero para prevenir problemas de abastecimiento.

El desafío no es dejar de comprarle a Nicaragua a cualquier costo, sino conseguir que el campo hondureño tenga mayor capacidad de responder a las necesidades de su propio mercado.

Mientras eso no ocurra de manera sostenida, una parte de la factura del frijol seguirá pagándose fuera de Honduras.

Lea también: Gobierno libera 120 mil quintales de frijol a 18 lempiras la libra