Durante décadas, miles de hondureños encontraron en las maquilas una oportunidad para ganarse la vida. Hoy, la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos para esta industria exportadora.

Ahora, la inteligencia artificial abre una nueva etapa para las fábricas. Pero el desafío no consiste únicamente en incorporar máquinas más modernas, sino en preparar a quienes trabajan con ellas.

La advertencia llega del Banco Mundial, que en su informe económico del 6 de octubre de 2026 identifica una posible segunda ola de automatización que podría alcanzar gradualmente las tareas físicas.

No se trata de un anuncio de despidos en Honduras ni de la desaparición de los empleos de costura.

Se trata de una transformación tecnológica que plantea nuevas exigencias para las empresas y sus trabajadores.

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La inteligencia artificial mira más allá de las oficinas

Hasta ahora, buena parte del debate sobre la inteligencia artificial se concentra en las actividades administrativas, la elaboración de documentos y el procesamiento de información.

Sin embargo, el Banco Mundial advierte que las transformaciones tecnológicas también podrían alcanzar progresivamente los trabajos manuales, conforme disminuyan los costos de los equipos de automatización.

Cerca de una cuarta parte de los trabajadores latinoamericanos desempeña ocupaciones manuales rutinarias potencialmente expuestas a esos cambios.

La advertencia apunta a una transformación de tareas, procesos productivos y habilidades laborales que podría desarrollarse durante los próximos años.

trabajadores latinoamericanos

¿Qué podría cambiar dentro de una maquila hondureña?

La industria maquiladora no se limita a las máquinas de coser, también incluye planificación de la producción, control de calidad, manejo de inventarios, logística y mantenimiento.

En esas actividades, la inteligencia artificial se utiliza para analizar información, identificar defectos, anticipar fallas de equipos y mejorar la organización de los procesos.

Por ejemplo, los sistemas de visión artificial pueden ayudar a detectar irregularidades en determinados productos.

Mientras que herramientas predictivas permiten programar mantenimientos y no significa que las máquinas puedan realizar automáticamente todas las tareas de una planta textil.

La confección de prendas involucra materiales flexibles, movimientos variados y operaciones que pueden resultar difíciles de automatizar completamente.

Además, conviene distinguir entre inteligencia artificial y automatización tradicional: no toda máquina industrial moderna utiliza IA.

Para Honduras, la pregunta es qué tecnologías incorporan realmente las empresas y cómo preparan a sus trabajadores para utilizarlas.

Una industria de la que dependen miles de familias

La dimensión social del desafío es considerable. Según datos preliminares de la Asociación Hondureña de Maquiladores, la industria cerró 2025 con aproximadamente 140,000 empleos directos y 330 empresas.

Las exportaciones alcanzaron alrededor de 5,464 millones de dólares, frente a los 5,408 millones registrados en 2024.

Esas cifras muestran la importancia económica del sector y también por qué cualquier transformación productiva debe examinarse desde la perspectiva de sus trabajadores.

En agosto de 2026, representantes sindicales informaron sobre una recuperación de aproximadamente 10,000 empleos durante los dos meses anteriores, principalmente en Choloma.

Esa recuperación se atribuyó a información del sector empresarial, aunque los sindicatos señalaron que no habían verificado directamente todos los puestos.

Los movimientos del empleo maquilador responden a múltiples factores, entre ellos la demanda internacional, los costos de producción y las decisiones empresariales.

cambios

El verdadero desafío no está solamente en las máquinas

El Banco Mundial identifica una dificultad que puede resultar determinante para la región: disponer de tecnología no garantiza que las empresas sepan aprovecharla.

Aunque la inteligencia artificial la adoptan distintas compañías latinoamericanas, su integración en los procesos centrales de producción es limitada.

El organismo señala que las principales barreras no siempre son el precio o el acceso a las herramientas.

También pesan las capacidades gerenciales, la preparación de los trabajadores y la posibilidad de reorganizar las empresas para utilizar las nuevas tecnologías.

Un trabajador que conoce los procesos de fabricación puede aportar experiencia valiosa al incorporar nuevas herramientas de control, mantenimiento y producción.

La tecnología, por sí sola, no sustituye la necesidad de conocimiento humano.

Capacitar antes de que cambien las exigencias

Entre las recomendaciones del Banco Mundial figuran ampliar las carreras técnicas, fortalecer las capacidades empresariales y promover programas de formación de menor duración.

Estas medidas buscan facilitar la adaptación de los trabajadores a un mercado laboral en transformación.

En el caso hondureño, podrían resultar relevantes las capacitaciones en mantenimiento industrial, manejo de sistemas digitales, análisis de datos y supervisión de procesos automatizados.

El desafío consiste en identificar las habilidades que las empresas necesitarán y facilitar que sus trabajadores puedan desarrollarlas.

Retos
El auge de la inteligencia artificial (IA) plantea un desafío sin precedentes para la industria de la maquila en América Latina. Foto: cortesía.

La oportunidad de modernizar sin dejar atrás a las personas

La inteligencia artificial puede representar una oportunidad para mejorar la productividad, reducir errores y fortalecer la competitividad de las empresas.

Pero esos beneficios no aparecen automáticamente por instalar equipos o contratar sistemas digitales.

Dependen de cómo se introduzcan las herramientas, de la organización del trabajo y de las oportunidades de capacitación disponibles.

Para la maquila hondureña, la discusión apenas puede abordarse si se conoce qué tecnologías están utilizando sus empresas y cuáles planean incorporar.

La industria enfrenta el desafío de mantenerse competitiva en un mercado internacional donde la innovación tecnológica adquiere cada vez mayor importancia.

El futuro de la maquila hondureña no dependerá únicamente de qué tan inteligentes sean sus máquinas, sino también de cuánto se invierta en las capacidades de las personas que las hacen funcionar.

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