Nunca antes Honduras recibió tanto dinero del extranjero en un solo mes. Según el más reciente informe de BBVA México, titulado “Análisis de Migración y Remesas”, en mayo de 2025 los hondureños que viven fuera del país enviaron 1.055 millones de dólares.
Esa cifra superó cualquier registro anterior y dejó en evidencia el creciente peso de estos ingresos en la economía nacional.
El crecimiento fue de 19.1% en comparación con el mismo mes de 2024. Este salto se interpreta como una señal clara del sacrificio sostenido de la comunidad migrante, que funciona como un sostén financiero para millones de familias en el país.
Las remesas empujan la economía
Para los expertos del área de análisis de BBVA Research, el 2025 podría consolidarse como un período de bonanza en remesas para países como Honduras y Nicaragua, con crecimientos cercanos o superiores al 20%.
En el caso hondureño, esta bonanza es doble filo: por un lado, dinamiza el consumo, paga deudas y mantiene en pie a miles de hogares.
Pero, por el otro, desnuda la falta de oportunidades en el país, donde miles de personas tienen que irse para sostener a los que se quedan.
Actualmente, al menos el 27% de los hogares hondureños recibe remesas, y en muchas comunidades rurales, estos envíos representan la única fuente de ingresos estables.
Sin embargo, la economía nacional aún no articula mecanismos sólidos para canalizar este dinero hacia el desarrollo productivo a largo plazo.
Centroamérica: un mapa de récords migratorios
Honduras no está sola en esta tendencia. Según el mismo reporte, Guatemala recibió 2.281 millones de dólares en remesas en mayo (15.2% más que en 2024), mientras que El Salvador alcanzó los 899 millones (17.7% de crecimiento).
Colombia, por su parte, acumula ya doce meses consecutivos recibiendo más de 1.000 millones mensuales.
En República Dominicana también se reporta un aumento sostenido entre diciembre de 2024 y mayo de 2025.
Sin embargo, el caso de México es distinto: aunque sigue siendo el principal receptor de remesas en América Latina, BBVA advierte que su crecimiento se desaceleró, debido a factores internos y externos que afectan a su diáspora.
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El precio humano detrás de los récords
Más allá de las cifras, lo que ocurre con las remesas tiene un rostro humano. Son millones de hondureños que, al no encontrar futuro en su tierra, decidieron cruzar fronteras, pero que ahora, los deportan.
Pero desde países como España o México, envían remesas en menor escala que desde Estados Unidos.
Ellos son jornaleros, albañiles, niñeras, cocineras, transportistas y estudiantes. Muchos sin papeles, sin red de apoyo.
Pero con una responsabilidad a cuestas: enviar cada mes lo que puedan para sostener a sus seres queridos.
El récord que se alcanzó en mayo es un tributo a ese esfuerzo silencioso y constante. Pero también es un llamado de atención para Honduras: ningún país puede crecer solo con el dinero que viene de afuera.
Mayo fue histórico, sí. Pero la verdadera historia la escriben día a día, esos hondureños que trabajan lejos.
Tienen el corazón partido, pero también la esperanza de que algún día, enviar remesas no sea la única forma de cambiar la vida de sus familias.
