El 2024 cerró con un avance histórico: las mujeres hondureñas concentran el 49.8 % de las cuentas bancarias del país, superando ligeramente a los hombres. De acuerdo con la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), el número de cuentas a nombre de mujeres creció 11 % interanual, mientras que las de los hombres lo hicieron en 9.3 %.

Sin embargo, detrás de ese progreso aparente se esconde un desequilibrio profundo. Aunque las mujeres tienen casi la misma cantidad de cuentas, los hombres siguen controlando el 52.6 % de los saldos totales.

En cifras, los hombres acumulan L 169,976 millones en depósitos, mientras que las mujeres mantienen L 153,381 millones.

La brecha en montos mejora lentamente, pero aún muestra quién tiene el poder del dinero.

Mujeres: las cumplidas del sistema: mejores pagadoras

El informe revela una verdad incómoda: las mujeres son mejores pagadoras, pero sus créditos cuestan más.

Según la Central de Información Crediticia, el saldo total de préstamos personales asciende a L 428,247 millones, de los cuales L 175,265 millones pertenecen a mujeres y L 252,982 millones a hombres.

La diferencia no es solo de monto; también de condiciones.

En promedio, las mujeres pagan tasas más altas:

  • Créditos comerciales: 33.3 % para ellas, frente a 28.8 % para ellos.
  • Microcréditos: 40.8 % vs. 38.7 %.
  • Consumo: 38.1 % vs. 33.1 %.

La paradoja se profundiza al revisar la mora: el 84.4 % de las mujeres tiene calificación crediticia perfecta (Categoría I), frente al 81.8 % de los hombres.

Es decir, son más responsables, pero el sistema las penaliza con intereses más altos, según el informe.

Más educación, menos oportunidades para mujeres

El informe de la CNBS, que se apoya con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), confirma otra contradicción: las mujeres hondureñas tienen más años de escolaridad (9.6) que los hombres (7.5), pero menos acceso al mercado laboral.

Solo el 40.9 % de ellas forma parte de la fuerza de trabajo, frente al 73.9 % de los hombres.

A esto se suma una brecha salarial del 6 % y en algunos oficios, como los agrícolas o mecánicos, la diferencia llega a más del 100 %.

Menor ingreso implica menor capacidad de ahorro formal y menor acceso al crédito.Así, el sistema reproduce un círculo de exclusión: a menor poder económico, mayor costo financiero.

El avance digital que no rompe la brecha

En los canales digitales, las mujeres también son protagonistas. El 60 % de las billeteras electrónicas activas en Honduras pertenece a ellas, y mueven el 66 % del dinero transado en 2024.

Pero la confianza tecnológica sigue siendo un obstáculo: 4 de cada 10 mujeres no usan la banca digital por temor a fraudes o robo de datos, y el 23.7 % reportó intentos de estafa en el último año.

El reto ahora no es solo abrir cuentas, sino cerrar la brecha digital y de confianza que separa la inclusión formal del verdadero empoderamiento financiero.

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Ahorran más, pero el poder financiero sigue lejos

Los datos muestran que las hondureñas ahorran con disciplina y pagan con puntualidad, pero siguen atrapadas en un sistema que las ve como deudoras de riesgo y no como agentes de desarrollo.

Incluso en los espacios de decisión, la desigualdad persiste: solo el 24 % de los directorios financieros lo integran mujeres.

Las mujeres participan más, pero su influencia económica sigue subordinada a estructuras que no reconocen su peso real en la economía hondureña.

Las cifras no mienten: las mujeres sostienen el ahorro, el crédito y la estabilidad financiera del país.

Ellas demuestran responsabilidad, constancia y compromiso; lo que falta es que el sistema financiero hondureño aprenda a tratarlas con justicia.