Nancy Ochoa, jefa del departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), alertó este domingo en HRN que el incremento del 8.2% en el presupuesto representará más deuda con la desventaja de que existe una baja ejecución, lo que hace cuestionar si es necesario.

Según Ochoa el "presupuesto es un tema sensible y, en nuestro país, lastimosamente, de manera generalizada (..) se termina instrumentalizando políticamente".

Además, indicó que el aumento de un 8.2% obedece a varios factores. Uno de ellos es el enfoque del gobierno actual en reposicionar el papel del Estado en la economía, lo cual se manifiesta en un incremento significativo en la inversión pública, tanto social como productiva.

Otro elemento central es la inflación, la cual tiene un impacto en el financiamiento de obras en educación y salud. Además, influye en los ajustes salariales y en el costo de vida.

De igual forma, influye la devaluación de la moneda, lo que los economistas llaman "ajustes por operación". Finalmente, el aumento se explica por un incremento en inversión pública, dividida en inversión social y productiva.

"Se habla de más de 104,000 millones de lempiras (en inversiones). Creo que de concretizarse sería una buena noticia para el pueblo hondureño", acotó la académica.

Retos y realidades del Presupuesto Honduras 2026

El presupuesto solicitado por el Ejecutivo para el 2026 asciende a más de 469,249 millones de lempiras. Este anteproyecto debe pasar al Congreso Nacional, donde se aprueba por mayoría simple y luego se publica en La Gaceta para que se constituya en ley vigente.

Sin embargo, para Ochoa el principal problema de los presupuestos en Honduras no es tanto la asignación de recursos, sino la baja ejecución.

Por ejemplo, según datos del Ministerio de Finanzas (SEFIN), la ejecución presupuestaria de este año solo ha alcanzado el 59-60%, dejando un 40% sin utilizar a pocos meses de finalizar 2025.

"Hemos tenido presupuestos que se los come, básicamente, los costos profesionales", como salarios, consultorías y el pago de servicio de deuda, advirtió.

Esto genera cuestionamientos sobre por qué se solicita un mayor presupuesto si los niveles de ejecución no son óptimos.

Otro factor que podría complicar la aprobación de este presupuesto es el contexto electoral.

La licenciada Ochoa mencionó que el tema podría politizarse y convertirse en un instrumento político, tanto para el oficialismo como para la oposición, lo que podría generar dificultades y retrasos en su aprobación, tal como ocurrió con el presupuesto de 2025, que se aprobó hasta febrero del presente año.

Más presupuesto pero sin resultados

La licenciada Ochoa explicó que, aunque se asignan mayores recursos a sectores como salud y educación, el pueblo no ve los resultados esperados debido a la falta de eficiencia en la ejecución presupuestaria.

El problema no es la falta de fondos, ya que el presupuesto se financia con impuestos y préstamos, sino la mala gestión de esos recursos, indicó.

Es decir, se planifica la provisión de insumos y mobiliario para hospitales, pero no se ejecutan las compras de manera eficiente.

Finalmente, la licenciada Ochoa subrayó que el incremento del presupuesto, al financiarse con más deuda, compromete los ingresos de las futuras generaciones. "Podemos solventar actualmente, pero (..), compromete los ingresos generacionales", advirtió.

Estimó que un 67 por ciento se financia mediante ingresos propios, y el restante 33 por ciento es mediante préstamos y donaciones.

La población debe entender que el fortalecimiento del Estado, a través de estos incrementos, debe traducirse en beneficios tangibles, y para ello se necesita mayor transparencia y socialización de la información sobre en qué se está invirtiendo el dinero, más allá de la publicidad en los medios.

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