Honduras registró un incremento del 11 % en las remesas durante el primer bimestre del año, una señal que podría interpretarse como un impulso para la economía nacional. A primera vista, las cifras parecen positivas.

Sin embargo, detrás de ese flujo creciente de dólares hay una historia menos optimista: el miedo.

Especialistas en temas migratorios sostienen que el aumento no responde a una mejora económica entre los migrantes hondureños en Estados Unidos, sino a la incertidumbre que enfrentan ante posibles deportaciones y a la incertidumbre de quienes viven bajo programas migratorios temporales.

El fenómeno se volvió visible en las masivas cantidades de dinero que los migrantes están enviando a Honduras, no como inversión, sino como una medida preventiva ante la posibilidad de ser obligados a abandonar los Estados Unidos, el país donde vivieron durante años.

Autodeportaciones y TPS: señales detrás del aumento de remesas

El asesor en temas migratorios, Ilich Cornejo, explica que esta dinámica ya se refleja en las cifras recientes.

Según detalla, en 2025 Honduras cerró con 12 mil millones de dólares en remesas, reflejando un incremento de dos mil millones respecto a 2024, cuando el país alcanzó los 10 mil millones.

Las remesas en Honduras iniciaron 2026 con un fuerte crecimiento y alcanzaron $1,809.9 millones en el primer bimestre.

Esta es un alza del 11.1% interanual, impulsadas por Estados Unidos. El flujo representa más del 25% del PIB, siendo crucial para el consumo de los hogares

Pero lejos de ser una señal de estabilidad económica, el especialista considera que el dato debe analizarse con cautela.

“Esto es un reflejo como para pensar que nuestro país está bien, pero no. Es preocupante porque el temor de nuestros compatriotas que tienen un estatus ilegal hace que, en caso de ser deportados, estén enviando sus ahorros”, explicó.

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Las remesas enviadas por migrantes hondureños alcanzaron unos

Un auge que podría ser pasajero

Los analistas advierten que el incremento de remesas podría ser solo un fenómeno momentáneo porque, mientras persista la incertidumbre migratoria, los envíos seguirán llegando con mayor intensidad.

Sin embargo, el mismo proceso que hoy impulsa ese flujo de dinero podría provocar el efecto contrario en el futuro. Cornejo advierte que, una vez que los migrantes trasladen sus ahorros o regresen al país, ese ingreso extraordinario desaparecerá.

“Se están viniendo autodeportados voluntariamente, por eso el incremento seguirá en los próximos meses. Pero llegará un punto en que esos ingresos dejarán de llegar y veremos la verdadera realidad”, alertó.

El dinero que revela la fragilidad

Durante años, las remesas fueron el salvavidas de la economía hondureña. Pero el actual aumento deja al descubierto una verdad incómoda: detrás de cada dólar enviado hay una historia de miedo, incertidumbre y la búsqueda de seguridad.

Hoy las cifras suben y alimentan la economía nacional. Mañana, cuando esos envíos extraordinarios se detengan, Honduras podría enfrentar una pregunta inevitable: ¿qué tan sostenible es un país que depende del temor de sus migrantes para sostener su flujo de divisas?

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