El Salvador, considerado como uno de los países más violentos del mundo, cerró el 2020 con 1.322 homicidios, aproximadamente un 45 por ciento menos que los que se registraron en el 2019.
Según las estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC), señalan que entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2020 hubo 1,322 homicidios en el territorio nacional, con un promedio de 3.67 muertes diarias.
Indicó que la cifra está por debajo de la registrada en el mismo período de 2019, cuando se cometieron 2 mil 398 homicidios, con un promedio diario de 6.6 homicidios.
La Presidencia salvadoreña apuntó que durante el 2020, El Salvador sumó 30 días sin homicidios e indicó que cuando el presidente Nayib Bukele tomó posesión de su cargo, el 1 de junio de 2019, en el país se registraba un promedio diario de 8.91 homicidios.
Las autoridades de seguridad del actual gobierno atribuyen la baja a un plan de "control territorial" lanzado el pasado 20 de junio.
Esta iniciativa, que no dista de los planes de la última Administración, se basa en concentrar a más 7 mil miembros de la Policía y del Ejército en las localidades controladas por las pandillas para tratar de cortar la fuentes de financiación de estas.
La experta en temas de seguridad y pandillas Jeannette Aguilar ha asegurado que el actual gobierno reproduce las "políticas fracasadas" de las pasadas Administraciones.
Según Aguilar, Bukele está reeditando las políticas de seguridad de las Administraciones de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), pese a que "cuestiona y descalifica" sus actuaciones.
"En la práctica, está replicando exactamente lo mismo que sus adversarios" en términos de "adoptar una política de mano dura que es utilizada para un marketing político con un aumento del Ejército en las calles, que al final no se justifica a la luz de ninguna emergencia nacional", señaló la experta.
Y es precisamente la exaltación de la figura del militar la que le ha acarreado algunas críticas a Bukele, principalmente de los activistas de derechos humanos.
El Salvador es considerado uno de los países más violentos del mundo por las altas tasas de homicidios computadas anualmente, crímenes atribuidos, en su mayoría, a las acciones de la Mara Salvatrucha (MS13) y la Pandilla Barrio 18.
El 2015 se constituyó en el año más sangriento de la historia reciente salvadoreña y el 2016 ocupa la segunda plaza con 5 mil 280 asesinatos.
El año 2017 cerró con 3 mil 962 homicidios y el 2018 con 3 mil 346.
Por EFE
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