Alejandro Espinoza es un escultor capitalino que, sin estudios, ni ayuda de nadie, ha buscado la forma de desarrollar sus habilidades y su mente, en donde se almacena una creatividad inigualable.

Alejando es ese hombre que durante 10 meses ha sido visto por muchos capitalinos, a distintas horas, haciendo su obra artística en un simple cerro en el bulevar Comunidad Económica Europea de la capital.

tunota dialogó con este artista empírico que tiene muchas ganas de dejar plasmado su talento. Dijo que el talento se lo dio Dios y que desde marzo del año anterior decidió hacerle un regalo a los capitalinos.

“Uno ya trae en el corazón el amor y el deseo de hacer este tipo de arte. Yo desde niño tengo la aptitud de dibujar, me gustaba el arte, pero nadie me ayudó a desarrollar el talento que llevo dentro. Yo desde pequeño veía ese cerro y ya me imaginaba hacer algo lindo. La obra está basada en mi país, porque lo que represento son cosas que yo mismo veo en mi Honduras”, relató Alejandro.

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Sin trabajo

Hoy Alejandro no tiene trabajo y por eso un día de marzo del año pasado decidió ocupar su tiempo haciendo esta obra en dicho paredón que cada día toma forma y roba las miradas de todo aquel que transita por el lugar.

“No tengo trabajo y por eso me puse a hacer esa obra allí. Solo trabajo carpintería de corte y si usted me dice que arme una mesa, le pongo cuatro patas y le armo la mesa. Por falta de trabajo, aún en la carpintería, me he puesto a vender mis propias cosas y me pongo a hacer esa obra en el paredón”, mencionó.

Este admirable escultor desde que inició esta obra de arte anheló que la alcaldía de Tegucigalpa o empresas se le acercaran y le apoyaran. Sin embargo, a la fecha sigue él solo trabajándola con sus propias herramientas.

“Quisiera que me apoyaran, aunque solo espero en Dios, porque yo me fui a poner voluntariamente y lo que trato de hacer es cumplir con mi trabajo, porque desde un inicio dije: le voy a dar este regalo a los capitalinos; entonces, trato de no dejar de ir y terminarlo. Yo voy a trabajar en la obra todos los días, no tengo un horario establecido, a veces en la mañana o en la tarde”.

Sin esperar nada a cambio

Alejandro contó que hay días que sale de su casa desde las 6:00 a.m. al bulevar Comunidad Económica Europea para continuar con la obra y a falta de un trabajo siempre espera recaudar pesos con la voluntad de las personas, aunque sea un poco de dinero para llevar comida a su hogar.

A veces la gente le da dinero, otras veces nada; pero, no es lo que él espera. Hay días en que llega apenas con su bote con agua y regresa a casa con el bote vacío. Sin un lempira en la bolsa.

"Lo hago por puro amor al arte, porque hay días que digo: 'no y ¿para qué la sigo si nadie me apoya?' pero, al mismo tiempo, el ánimo me lo da la gente cuando me motiva, aunque sea con palabras. Las felicitaciones valen mucho. Yo voy a terminar esa obra de arte porque mi talento no es mío, sino que Dios me lo prestó”, concluyó.

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