Con más de tres décadas de experiencia en publicidad, dirección y creación audiovisual, Alejandro Irías ha sido una de las figuras más influyentes del mundo creativo en Centroamérica.
Irías, fue destacado por la revista Forbes en su edición especial: "Los más creativos de Centroamérica y el Caribe", y ha ganado múltiples premios internacionales por su trabajo como realizador y publicista.
Actualmente, Alejandro da un salto firme hacia el cine con su primer largometraje: Killer Martini, un thriller de época ambientado en los años 60 y filmado en la isla de Roatán.
Con un elenco internacional, un equipo técnico de alto nivel y una historia cargada de tensión, poder e intriga, Killer Martini no solo destaca por su propuesta artística, sino también por el impacto que está teniendo en la industria cinematográfica nacional.
En esta entrevista exclusiva para tunota, Alejandro nos habla sobre lo que significa este proyecto para su carrera, su equipo, y para Honduras.

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tunota: Alejandro, después de tantos años de trayectoria en publicidad, cortos y documentales, ¿cómo ha sido esta experiencia de dirigir tu primer largometraje?
Alejandro Irías: Ha sido una experiencia profundamente transformadora. Uno llega a este punto con muchas herramientas, pero dirigir un largometraje es otro universo. Hay más presión, más responsabilidad, pero también más satisfacción. Killer Martini me permitió explorar un lenguaje más contemplativo, donde la atmósfera y los silencios dicen tanto como los diálogos. Me enfrenté a desafíos enormes, pero me sentí como pez en el agua. Esta película llegó cuando debía llegar.
tunota: Contaste con actores de gran reconocimiento internacional. ¿Qué se siente trabajar con un elenco de ese nivel?
Alejandro Irías: Fue un privilegio total. Cada uno llegó con un oficio impresionante, pero también con una humanidad que me tocó. Roberto Sosa, Jennifer Arenas, Kristyan Ferrer, Markin López, Martijn Kuiper, Nacho Tahhan… no vinieron a cumplir, vinieron a construir. Me escuchaban, proponían, se metieron en la historia con el corazón abierto. Dirigirlos fue una experiencia muy gratificante y enriquecedora.
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tunota: Además del talento internacional, Killer Martini incluyó actores locales de la isla. ¿Qué significó eso para ti?
Alejandro Irías: Fue esencial. No queríamos solo usar Roatán como fondo, sino que su gente también formara parte de la historia. Trabajar con actores de la isla fue uno de los grandes aciertos de la producción. Le dio autenticidad, pero también generó un intercambio humano y profesional muy valioso. Ese cruce entre talentos internacionales y locales dejó una huella profunda en todos.
tunota: La película aborda una trama llena de intriga, poder y conspiración, ambientada en los años 60. Pero también toca temas muy actuales. ¿Qué te motivó a contar esta historia?
Alejandro Irías: Me atrajo contar una historia de alto riesgo desde los márgenes del poder. En lugar de enfocarnos en los protagonistas de siempre, lo hacemos desde los ojos de una mujer ignorada por el sistema: una mucama que escucha un complot. En esa época ,como hoy hay estructuras que invisibilizan a ciertas personas, especialmente a las mujeres. Killer Martini habla del empoderamiento femenino desde un lugar real y cotidiano, desde una mujer que el mundo no mira, pero que puede cambiarlo todo. También me atrajo el contexto histórico. Estamos en un momento donde la desclasificación de documentos está reescribiendo muchas narrativas oficiales. Esta película conecta desde la ficción con eso: con los secretos, con lo que se oculta, con lo que por décadas no se ha contado.

tunota: ¿Qué impacto crees que ha tenido el Rodaje de Killer Martini en la industria del cine en Honduras?
Alejandro Irías: Yo creo que este rodaje marcó un antes y un después, interesante. Contamos con profesionales de altísimo nivel como Eduardo “Tato” Flores, director de fotografía mexicano, miembro de la AMC, y Diego García, diseñador de producción con una trayectoria impresionante en producciones internacionales y muy reconocido en Colombia. Ver a nuestro talento local trabajando codo a codo con gente así fue una escuela en tiempo real. El equipo hondureño en áreas como fotografía, arte, maquillaje, vestuario, producción, salió fortalecido, inspirado, más preparado. Killer Martini no es solo una película; es una experiencia que hizo crecer un poco mas a nuestra industria.
tunota: Hablemos de Roatán, la locación elegida para la película. ¿Por qué decidiste filmar ahí?
Alejandro Irías: Porque Roatán tiene una fuerza visual y sensorial única. Es una isla que transmite misterio, belleza, historia… todo lo que necesitábamos para esta historia. Pero más allá de lo estético, la gente de Roatán fue la única que realmente nos apoyó desde el principio. Desde sus empresarios hasta la comunidad local, nos abrieron las puertas con una generosidad y una disposición impresionante. Estoy profundamente agradecido con ellos. Estoy seguro de que Killer Martini va a aportar su granito de arena al reconocimiento internacional de la isla y de Honduras como destino cinematográfico.
tunota: ¿En qué etapa se encuentra actualmente la película?
Alejandro Irías: Ya estamos en proceso de postproducción. Es una etapa donde todo empieza a respirar: la edición, la música, el diseño sonoro… es donde todo lo que vivimos en el rodaje empieza a cobrar vida de verdad. Estoy muy emocionado por lo que viene.

tunota: ¿Qué esperas que el público sienta cuando vea la película?
Alejandro Irías: Que se sientan atrapados. Que sientan belleza, incomodidad, tensión… pero sobre todo, que se den cuenta de que en Honduras también se puede hacer cine con alma, con estilo, con voz propia. Quiero que el espectador se quede con preguntas, con imágenes que lo persigan. Que salga del cine y no pueda dejar de pensar en lo que vio.
