El príncipe Harry y su esposa Meghan Markle, ante la batalla contra los diarios sensacionalistas a los que acusan de publicar historias "tergiversadas, falsas e invasivas más allá de lo razonable", decidieron cortar puentes con los cuatro grandes tabloides británicos.

En una dura carta dirigida a los editores de The Sun, Daily Mail, Daily Mirror y Daily Express, los duques de Sussex, que abandonaron oficialmente a principios de mes sus funciones como miembros de la realeza británica, anunciaron que no mantendrán "ninguna colaboración" con dichos diarios.

El objetivo de esta decisión no es "evitar las críticas, ni acallar el debate público o censurar informaciones fielmente contrastadas", afirma la carta, parcialmente publicada en Twitter por el especialista de medios del Financial Times, Mark Di Stefano.

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El nieto de la reina Isabel II, de 35 años de edad, y su esposa, una exactriz estadounidense de 38 años, afirman no querer ser utilizados como "moneda de cambio en una economía de ciberanzuelo y distorsión".

"El duque y la duquesa de Sussex han visto las vidas de gente cercana -así como de completos extraños- totalmente demolidas solo para lograr con chismes salaces que aumenten los ingresos publicitarios", según un extracto publicado por The Guardian, que describe la carta como un "ataque sin precedentes contra una parte importante de medios".

La pareja señala, sin embargo, que su decisión no atañe a todos los medios y que seguirán trabajando con publicaciones y periodistas que cuenten con su confianza.

La pareja tiene un hijo llamado Archie. Foto: AFP.

Presión mediática y racismo

Harry , sexto en el orden sucesorio al trono británico, y Meghan, que se hizo famosa por su trabajo en la serie televisiva "Suits", anunciaron en enero que quería retirarse de los deberes reales y ser financieramente independientes.

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La pareja, que disfrutó de una gran popularidad tras su boda en mayo de 2018 por parte de unos tabloides que alababan la espontaneidad de Meghan como un soplo de aire fresco, fueron viendo después como crecía la hostilidad hacia ellos por romper convenciones como no presentar a su bebé recién nacido a la salida de la maternidad.

Su retirada de la familia real -apodada "Megxit" por la prensa británica- fue precedida de informaciones según las cuales Meghan no era feliz con la vida principesca.

Ambos se habían quejado de la gran presión mediática que la prensa sensacionalista impone a la familia real. También denunciaron varios comentarios racistas contra la californiana, cuya madre es negra.

Tras un paso por Canadá, país que Meghan conoce bien por haber residido allí mientras rodaba "Suits", la pareja se instaló el mes pasado en California, donde vive la madre de la actriz.

© Agence France-Presse