Con un enorme abrazo y envueltos en lágrimas, un padre y su hija, ambos hondureños, se reencontraron después de 34 años separados.

Don Diosmedes Hernan Cubas, de 60 años, migró desde hace más de tres décadas al país norteamericano en busca de mejores oportunidades de vida para él y su familia.

En su natal San Pedro Sula, Cortés, dejó a sus hijos, Marlene de 6 años y a Melvin Cubas de 3, comentó Melvin a tunota.com en exclusiva.

Durante estos años la relación de la familia tuvo ciertos desaciertos, ya que en muchas ocasiones dejaron de comunicarse.

Sin embargo, el amor de sus hijos se mantuvo intacto, por lo que decidieron hacer los trámites para obtener su visa estadounidense y poder volver a recibir el abrazo de su progenitor.

Fue así como, el los últimos días el sueño de Marlene, de ahora 39 años de edad, se volvió realidad y pudo volver a ser una niña en medio de los brazos de su primer amor, quien comenzó a llorar.

Ahora Melvin está en proceso de obtener la visa para realizar ese viaje que ha esperado desde que era un niño de apenas 6 años.

Riesgos de la migración

Varios catrachos son víctimas de secuestros por las bandas criminales de México; mueren por calor en el desierto o ahogados en el río Bravo.

Muchos de los que intentan subir al tren llamado 'La bestia', que va desde Guatemala hasta Estados Unidos, terminan mutilados o muertos.

Mientras que quienes llegan al suelo estadounidense corren el riesgo de la deportación.

Un informe de EFE indica que hasta mayo de 2023 un millón de hondureños vivían en Estados Unidos, ya sea de manera legal o ilegal.