Hablar de deseo sexual puede resultar incómodo, pero hay una pregunta que muchas personas pueden hacerse en algún momento de su vida: ¿por qué ya no tengo las mismas ganas que antes?
No existe una cantidad “normal” de relaciones sexuales. Un especialista explica qué significa realmente tener bajo deseo, cuándo debe generar preocupación y por qué no siempre es cuestión de edad.
La respuesta no siempre está en la edad y tampoco puede medirse simplemente contando cuántas veces se tienen relaciones sexuales.
Durante el programa Los Doctores, el licenciado en Psicología Luis Miguel Cervantes explicó que el deseo sexual es un estado de motivación que involucra aspectos psicológicos, emocionales, biológicos y relacionados con la pareja.
¿Cómo saber si realmente existe un bajo deseo sexual?
Una persona puede tener relaciones sexuales con poca frecuencia y, aun así, sentirse satisfecha y mantener su deseo, es por eso, la cantidad no es necesariamente el indicador.
El especialista explicó que comparar la propia vida sexual con estadísticas o con lo que supuestamente hacen otras parejas puede generar frustración. Lo importante es observar cómo se siente la persona y si existe una disminución en el patrón.
En otras palabras, no se trata de cumplir con un número de veces por semana o por mes, sino de preguntarse: ¿esto cambió?, ¿me preocupa?, ¿me genera frustración?, ¿está afectando mi bienestar o mi relación?
El deseo no funciona igual toda la vida
Puede aumentar o disminuir dependiendo del momento que atraviesa una persona. El estrés, por ejemplo, puede hacer que alguien tenga menos interés, mientras que durante un periodo de descanso o vacaciones ese deseo puede cambiar.

La edad también puede influir, especialmente debido a cambios hormonales, pero el especialista hizo énfasis en que no todo debe atribuirse automáticamente al envejecimiento.
Una persona puede experimentar cambios en su vida sexual con el paso de los años y seguir teniendo una vida íntima satisfactoria.
Cuando la mente también afecta el deseo
Una disminución del deseo puede ser una señal que merece observarse dentro de un contexto más amplio, factores como:
- Ansiedad.
- Estrés.
- Falta de sueño.
- Cambios en los hábitos.
- Problemas de salud mental
Factores que pueden repercutir en el interés sexual. Cervantes explicó especialmente el caso de la depresión, donde puede aparecer la anhedonia, que consiste en la pérdida del placer o interés por actividades que anteriormente resultaban agradables.
Así, una persona deprimida no necesariamente pierde únicamente el interés por el sexo: también puede dejar de disfrutar actividades, hobbies, ejercicio o incluso su trabajo.
¿Y qué pasa cuando el problema aparece dentro de una pareja?
El análisis del Doctor Luis Miguel abordó la llamada "discrepancia sexual", una situación en la que uno de los integrantes de la pareja tiene mayor interés o necesidad de intimidad que el otro. Esto no significa automáticamente que exista un problema.

Antes de asumirlo, explicó el especialista, también deben descartarse factores como depresión, ansiedad, enfermedades o condiciones médicas que puedan estar afectando el deseo.
Además, con los años una relación puede cambiar. La intensidad y novedad de los primeros meses o años no necesariamente permanecen iguales, sin embargo, eso no significa que la vida sexual tenga que desaparecer.
Cervantes señaló que la comunicación, la curiosidad, la conexión emocional y el interés de ambas personas pueden trabajarse dentro de la relación.
El cuerpo también puede cambiar la forma en que vivimos la intimidad
La autoestima y la percepción del propio cuerpo pueden influir en la intimidad. Durante el programa, el especialista explicó que algunas personas llegan a sentirse tan inseguras con su cuerpo que prefieren mantener relaciones con las luces apagadas o esconder determinadas partes de sí mismas.

Esto muestra que el deseo sexual no solamente tiene que ver con la atracción hacia otra persona, sino también con cómo nos sentimos con nosotros mismos.
Entonces, ¿hay que preocuparse si el deseo disminuye?
En resumidas cuentas no necesariamente, pero...
Una disminución temporal puede formar parte de los cambios normales de la vida. El problema aparece cuando:
- El cambio es persistente.
- Genera malestar.
- comienza a afectar la calidad de vida o la relación de pareja.
El programa "Los Doctores" el especialista hizo énfasis precisamente en este punto:
El bajo deseo sexual no debe abordarse simplemente pensando en una pastilla. Primero es necesario identificar qué está ocurriendo y, a partir de ahí, determinar el abordaje adecuado.
Una evaluación profesional puede ayudar a determinar si detrás del cambio existen factores emocionales, problemas dentro de la relación, alteraciones hormonales, enfermedades, medicamentos u otros elementos.
Una idea que vale la pena recordar
El bajo deseo sexual no significa necesariamente que una persona haya dejado de amar a su pareja, que exista un problema irreversible o que simplemente “ya esté vieja”.
Y quizá una de las principales conclusiones del programa sea esta: la vida sexual no debería medirse únicamente por frecuencia, sino también por satisfacción, bienestar y comunicación.
Si una persona nota un cambio que le preocupa, hablarlo y buscar orientación profesional puede ser el primer paso para entender qué está pasando.
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