Darío Barrio, Álvaro Bultó, Manolo Chana y Carlos Suárez tuvieron profesiones y trayectorias diferentes, pero compartieron una misma pasión: los deportes extremos y, especialmente, el salto BASE.
Durante años formaron parte de un círculo de aventureros que llevó al límite disciplinas como el paracaidismo, el salto desde grandes estructuras y el wingfly, también conocido como vuelo con traje de alas.
Más allá de sus respectivas profesiones, los cuatro construyeron una relación marcada por la amistad y por el gusto por el riesgo. Sus nombres quedaron vinculados a una etapa en la que el salto BASE comenzaba a ganar notoriedad en España, aunque también se trataba de una disciplina con un nivel de peligro considerablemente alto.
Con el paso del tiempo, sin embargo, aquella afición terminó adquiriendo un significado trágico. Primero fue Manolo Chana, en 2010; posteriormente murieron Álvaro Bultó, Darío Barrio y, finalmente, Carlos Suárez en 2025.
Sus fallecimientos ocurrieron en accidentes diferentes, pero todos estuvieron relacionados con actividades aéreas o con modalidades de salto de alto riesgo.
Manolo Chana, el primero en morir en un accidente de paracaidismo
Manolo Chana, conocido entre sus amigos como 'Manolito', fue uno de los precursores del salto BASE en España. Antes de dedicarse al mundo de los deportes extremos había trabajado como pescadero y posteriormente se convirtió en hostelero, pero su verdadera pasión estaba relacionada con el aire y los saltos de alto riesgo.
El 14 de marzo de 2010, Chana sufrió un accidente en el aeródromo de Lillo, en Toledo. Según los datos aportados por sus compañeros, se lanzó desde una avioneta, pero tuvo problemas durante la apertura de su sistema de paracaídas.
Los testimonios recogidos después del accidente apuntaron a un posible error de protocolo durante la maniobra de emergencia.
La apertura de la reserva sin haber desplegado correctamente el paracaídas principal habría provocado que ambos sistemas se engancharan, impidiendo una recuperación a tiempo. Chana tenía 45 años y su muerte fue recordada como la primera gran tragedia que afectó a aquel grupo de amigos.
Álvaro Bultó murió practicando wingfly en los Alpes suizos
Álvaro Bultó fue otro de los rostros más conocidos de aquel grupo. Nacido en Barcelona en 1962, desarrolló una carrera vinculada a la televisión, las aventuras y los deportes extremos.
Además, era hijo de Paco Bultó, fundador de Montesa y una figura destacada del mundo del motociclismo español.
Bultó se hizo conocido por sus trabajos televisivos y por participar en numerosas aventuras deportivas. Entre ellas destacó el wingfly, una modalidad de salto BASE en la que los deportistas utilizan un traje de alas para planear durante la caída antes de desplegar el paracaídas.

El 23 de agosto de 2013, Bultó murió en Lauterbrunnen, en los Alpes suizos, mientras practicaba esta disciplina. Durante el salto se produjo un problema que le hizo perder el control y terminó impactando contra una pared rocosa.
Tenía 51 años. Su fallecimiento volvió a poner bajo el foco los riesgos asociados al wingfly, especialmente en zonas montañosas.
Darío Barrio murió durante una exhibición de salto BASE en Jaén
Darío Barrio era probablemente uno de los integrantes más conocidos fuera del mundo de los deportes extremos. Nacido en Madrid en 1972, alcanzó popularidad como chef y presentador de televisión. Fue propietario del restaurante Dassa Bassa y trabajó en espacios como Todos contra el chef y programas de Canal Cocina.
Su carrera gastronómica convivió con una faceta aventurera que lo llevó a practicar distintas disciplinas de riesgo. Precisamente esa combinación entre cocina y deportes extremos convirtió a Barrio en una figura singular dentro de su generación.

El 6 de junio de 2014, Barrio murió en Segura de la Sierra, Jaén, durante una exhibición de salto BASE celebrada en el marco del Festival Internacional de Cine del Aire El Yelmo.
El chef se lanzó con un traje de alas desde un paramotor, pero el sistema de paracaídas no funcionó correctamente y terminó estrellándose contra una ladera próxima al castillo de la localidad. Tenía 42 años. Su muerte provocó una profunda conmoción en el mundo de la gastronomía española y entre sus compañeros de aventuras.
Carlos Suárez, la última tragedia del grupo en 2025
Carlos Suárez fue alpinista, escalador y especialista en deportes extremos. Durante su trayectoria se convirtió en un referente del salto BASE y del paracaidismo, además de participar en numerosas expediciones y proyectos relacionados con la montaña.
Su experiencia también quedó plasmada en trabajos audiovisuales y en libros como Morir por la cima.
Suárez mantenía una estrecha relación con varios de los integrantes de aquel círculo de aventureros. De hecho, su propia vida y su vínculo con los deportes extremos eran el eje de La fiera, un proyecto documental que se encontraba en proceso de rodaje cuando ocurrió la tragedia.

El 1 de abril de 2025, Suárez murió durante una jornada de grabación en la zona de La Villa de Don Fadrique, en Toledo. El accidente ocurrió durante un salto realizado en el marco del rodaje.
De acuerdo con la información proporcionada, el paracaídas principal no se abrió correctamente y el sistema de emergencia tampoco permitió evitar el impacto contra el suelo. Suárez tenía 52 años.
Una sucesión de tragedias que marcó al salto BASE español
La muerte de Carlos Suárez reavivó el recuerdo de los integrantes de aquella generación de deportistas extremos. La sucesión de fallecimientos comenzó con Manolo Chana en 2010 y continuó con Álvaro Bultó en 2013, Darío Barrio en 2014 y Carlos Suárez en 2025.
Aunque cada accidente ocurrió en circunstancias diferentes, sus historias quedaron relacionadas por una misma afición y por los vínculos personales que mantenían.
Por eso, en distintos relatos sobre sus trayectorias se ha utilizado la expresión 'la pandilla de Darío Barrio' para referirse a aquel grupo de amigos que compartía su pasión por el salto BASE y otras disciplinas de alto riesgo.
La última tragedia también tuvo consecuencias para quienes continuaban practicando este deporte. Armando del Rey, compañero y uno de los supervivientes de aquel círculo, anunció tras la muerte de Suárez su decisión de abandonar definitivamente el salto BASE.
De esta manera, la historia de aquellos cuatro deportistas quedó marcada no solo por sus hazañas, sino también por el alto precio que algunos terminaron pagando por perseguir una de sus mayores pasiones.
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