Algunas personas adoptan el arte como parte de su vida, y ese es Joel Hernández, un destacado tatuador capitalino que trabaja en un estudio de prestigio nacional. A sus 31 años tiene un sinfín de experiencias vividas con la aguja y tinta, fusionando su conocimiento en la mecánica industrial hasta crear su propia máquina tatuadora a los 16 años.

tunota dialogó con Joel Hernández, y detalló cómo ha evolucionado desde que era un niño creativo. “Fabricaba mis propios juguetes, dibujaba y pintaba los cuadros que decoran las habitaciones de mi casa; mis profesores siempre me ponían a hacer los murales o las decoraciones de los eventos cívicos y a mí me gustaba hacerlos porque siempre dejaba volar mi imaginación y me relajaba al hacerlo”, expresó.

El arte se ha convertido en su estilo de vida y se considera una persona pragmática, detallista y espontánea. “La creatividad es el combustible que necesito día a día para realizar mis obras”, dijo.

Lea: David Lagos presenta colección de pinturas inspiradas en las garífunas

Primer trabajo

Su primo fue el primero en ser tatuado por Hernández, y fue en honor a su madre fallecida. Al ver esto, sus familiares y amigos cercanos se dieron cuenta de su talento. “Todos querían un tatuaje y yo también quería seguir haciéndolo y seguí formándome”, añadió.

Cabe mencionar que Hernández es un artista nato, con una formación autodidacta, en compañía de personas profesionales, con seminarios de artistas internacionales y nacionales; su cualidad de observador y atento a los detalles lo han catapultado y lo posicionaron donde está.

View post on Instagram
 

Experiencias

A través del arte, sigue soñando y cumpliendo sus metas. Entre sus vivencias, hay muchas experiencias graciosas, conmovedoras, incómodas, pero también agradables. Hay personas que lo buscan y deciden realizar piezas importantes con su talento.

En una ocasión, “vino un extranjero que vio mi trabajo en las redes sociales y me buscó personalmente para que le realizara un tatuaje que fue mi primera manga completa, un arduo trabajo de cuatro sesiones de diez horas; agotador pero satisfactorio”.

Vea: Sindy Privado revoluciona TikTok con sus obras de arte en zapatos

Dentro de sus motivaciones está realizar un trabajo profesional y satisfactorio, pues es una obra de arte de por vida. “Es algo significativo, tengo que llenar sus expectativas, lo cual me compromete con dar lo que el cliente espera y eso me hace dar lo mejor de mi como artista”, agregó.

Tabú

Por mucho tiempo, los tatuajes han sido considerados como tabúes; sin embargo, otros los ven solo como arte, por lo que la evolución en el país ha costado, dice Hernández.

Sus trabajos han sido realizados por varias ciudades del país, a la vez, en convenciones de tatuajes en El Salvador, donde también lo hará el 1 y 2 de mayo de este año, con artistas latinoamericanos, con un intercambio de arte.

Este es un artículo de la versión impresa de tunota. Lea más noticias relacionadas.

Puede interesarle: Karlibeth Ortega, ‘la diva de la bachata’ sigue conquistando con nueva música