La leyenda de la familia Guirola comenzó a principios del siglo XIX cuando Rafael María Guirola, originario de Santander, España, llegó a Centroamérica en busca de riquezas que su país no le pudo ofrecer.
Cabe destacar que, el primer Guirola se asentó en Zacatecoluca, en el departamento de La Paz, pero la cuna de la familia fue Santa Tecla, municipio y cabecera del departamento de La Libertad.
Según la leyenda al entorno de esta familia, este hombre había amasado su fortuna de la nada, pero contaban con el negocio del café, pero según los mismos pobladores decían que los Guirola vivían en un caserón enorme y majestuoso, que se ubicaba en la mejor parte de la ciudad.
A pesar de vivir con varias comodidades y lujos, los vecinos evitan el contacto con la familia, pues comenzó a circular el rumor que el señor Guirola había hecho un pacto con el diablo para poder tener toda su fortuna.
A partir de este rumor, personas aseguran que el señor recibía extraños visitantes, especialmente en horas de la noche, se escuchaban ruidos raros y luces misteriosas desde las ventanas.
Guirola y los demás miembros eran muy celosos con su privacidad y a excepción de los extraños que visitaban su hogar, él no invitaba a nadie a su casa.
Joven contratada y sin dejar rastros
Las creencias y rumores cada vez se hicieron más fuertes y cuando una joven que recientemente había sido contratada por la familia, para hacer trabajo doméstico, desapareció la policía tuvo que investigar la casa.
Y es que la familia de la joven avisó a las autoridades, pero mayor fue su sorpresa cuando entraron a la misteriosa casa.
La casa era monumental, sin embargo, estaba casi vacía, sin utensilios y sin muebles. Las especulaciones comenzaron, pero la más creíble para muchos fue que el señor Guirola era un testaferro de una secta satánica.
La joven nunca apareció y dio parte para que muchos pobladores creyeran que en Santa Tecla se hacían sacrificios humanos.
Luego de este acontecimiento, el portal aboutespañol menciona que, los miembros de la familia Guirola comenzaron a morir de manera misteriosa; uno de ellos enfermaba y fallecía al poco tiempo.
Se dice que lo mismo pasó con cada miembro de la familia y que el último en morir fue el señor Guirola, quien dejó este mundo a una edad avanzada. Desde ese día hasta hoy se dice que la casa yace en el descuido del abandono.
Violetta Dubois Guirola desmiente rumores
Doña Violetta es hija del guatemalteco Emilio Dubois y Concha Guirola de Dubois. La mujer escribió 'Historias y anécdotas (desde fines de 1,700)', en el que relata hechos importantes que marcaron la historia de El Salvador y fueron impulsados por algún miembro de su parentela, además sus memorias y vivencias.
