En los últimos días, el pequeño municipio de Maldà, ubicado en la comarca de Urgell, Lleida, ha sido el centro de una polémica inesperada, un video para adultos, que ha circulado ampliamente en un conocido portal de internet, ha causado un gran revuelo en la comunidad local.

El clip en cuestión muestra una escena grabada en la ermita de Sant Joan de Maldanell, un sitio de gran valor histórico y religioso para los habitantes de Maldà.

En el video, la ermita aparece claramente en el fondo, mientras que los actores se encuentran en primer plano, realizando acciones que han generado controversia.

¿Dónde ver el video de Maldà?

En cuestión de pocas horas tras su publicación, el video ha alcanzado más de 15,000 reproducciones en una página de contenido para adultos, lo que ha avivado aún más la discusión.

Además, se ha viralizado en redes sociales como X (antes Twitter) y Telegram, entre otras. La presencia de este contenido en un lugar tan venerado ha generado una reacción mixta entre los vecinos del municipio.

ermita de Sant Joan de Maldanell
Los residentes de Maldà esperan que se tomen medidas para proteger sus espacios sagrados. Foto: cortesía.

Según el diario regional Segre, la comunidad de Maldà está sorprendida y disgustada por el uso de su patrimonio cultural en un contexto tan inapropiado. Los residentes han expresado su descontento, calificando el incidente como una "prostitución del patrimonio cultural" y una "violación del espacio sagrado".

Además, la educadora social Ariadna Castellà ha manifestado su preocupación por el impacto que este video podría tener en los menores. Castellà argumenta que el video podría actuar como un "gancho" para que los jóvenes accedan a contenido para adultos.

La controversia en torno al "Malda video" ha puesto de relieve el debate sobre la explotación de espacios públicos y religiosos para fines comerciales.

Los residentes de Maldà han criticado enérgicamente la falta de respeto hacia la naturaleza sagrada de la ermita y la manera en que su patrimonio cultural ha sido utilizado sin su consentimiento.

Maldà, con una población de solo 240 habitantes, es un lugar donde la preservación de sus tradiciones y espacios sagrados es fundamental. El escándalo del video dejó una marca en la comunidad, que ahora enfrenta la tarea de lidiar con las repercusiones del uso del patrimonio.