Un fenómeno poco habitual alrededor del Mar Muerto captó la atención de científicos, fotógrafos y comunidades religiosas: en varios puntos de su costa han surgido pequeñas pozas de agua dulce acompañadas de vegetación y distintas formas de vida.
El contraste llama la atención porque el Mar Muerto mantiene una concentración de sal cercana al 34 %, casi diez veces mayor que la de los océanos, una condición que impide la supervivencia de peces en sus aguas principales.
Sin embargo, los pequeños ecosistemas que han aparecido en sus alrededores no significan que el lago salado haya dejado de ser hostil para la vida.
¿Qué está ocurriendo en el Mar Muerto?
El interés por el fenómeno aumentó después de que el fotógrafo israelí Noam Bedein, fundador del proyecto Dead Sea Revival Project, documentara en 2016 pequeños peces nadando en una poza cercana al Mar Muerto.
Las imágenes causaron sorpresa y algunas personas interpretaron que los peces habían comenzado a vivir dentro del propio lago.
No obstante, los animales se encontraban en depósitos independientes de agua dulce, sin contacto directo con la salmuera.

Geólogos del Instituto Geológico de Israel atribuyen este fenómeno al descenso constante del nivel del Mar Muerto, un proceso que transforma desde hace décadas el paisaje de la región.
A medida que el lago retrocede, el terreno deja al descubierto acuíferos subterráneos y depósitos de sal que antes permanecían cubiertos por el agua.
El agua dulce circula entre las formaciones rocosas, emerge mediante manantiales y llena algunas cavidades. Al mismo tiempo, el agua subterránea disuelve capas de sal y provoca hundimientos en el terreno.
Este proceso ha generado miles de sumideros a lo largo de la costa. Algunas de esas depresiones acumulan agua dulce y crean condiciones favorables para el crecimiento de plantas y la presencia de insectos, aves e incluso pequeños peces.
Investigaciones realizadas en la zona han contabilizado más de 9,000 sumideros solamente en el sector israelí del Mar Muerto. El fenómeno también ha causado problemas en carreteras, instalaciones turísticas y otras áreas cercanas a la costa.
El vínculo con una profecía de Ezequiel
Aunque los científicos encuentran una explicación geológica al fenómeno, la aparición de agua dulce y vida cerca del Mar Muerto ha reavivado interpretaciones religiosas en redes sociales.
Algunos creyentes relacionan estos cambios con una visión descrita en el capítulo 47 del libro bíblico de Ezequiel.
Ese relato menciona aguas que fluyen desde Jerusalén hacia el oriente y llegan hasta un mar cuyas aguas recuperan la capacidad de albergar vida. El texto también describe árboles creciendo junto a las corrientes y una abundancia de peces.
La similitud entre algunos elementos del relato y las imágenes de vegetación y agua dulce alrededor del Mar Muerto ha impulsado debates entre quienes consideran que el fenómeno podría guardar relación con esa profecía.
Sin embargo, incluso dentro de estas interpretaciones religiosas existen diferencias. Algunos estudiosos señalan que los acontecimientos descritos en esos textos forman parte de una secuencia mucho más amplia y que las condiciones actuales todavía no coinciden completamente con esas narraciones.
El Mar Muerto sigue siendo extremadamente salado
Pese a las imágenes de pequeños peces y vegetación, el cuerpo principal del Mar Muerto mantiene sus características naturales.
Los peces no viven en sus aguas saladas. Los ejemplares documentados permanecen en pozas de agua dulce alimentadas por acuíferos y manantiales separados del lago.
Por esta razón, los investigadores aclaran que el fenómeno no representa una recuperación biológica del Mar Muerto.
La explicación científica apunta al descenso del nivel del agua, el movimiento de los acuíferos y la disolución de grandes depósitos de sal bajo el terreno.
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