En las últimas horas se intensificaron los rumores sobre que Myriam Hernández, de 57 años, se divorcia de quien es su esposo desde 1992, Jorge Saint-Jean.

Sin embargo, Myriam Hernández no se divorcia de Jorge Saint-Jean, pues hasta ahora esta información no ha sido confirmada por los protagonistas.

El marido de Myriam Hernández

El 15 de agosto de 1992, a los 25 años, se casó en Santiago de Chile con Jorge Saint-Jean, su mánager y empresario chileno.

La cantante, en entrevistas a medios, admitió que antes de iniciar una relación sentimental su manejador le caía mal.

Luego, siendo ella una mujer de valores, le resultó difícil aceptar su romance con un hombre separado y con hijos. Decidieron mantener su relación en secreto durante 8 meses.

Después, al enterarse sus padres, exigieron que Jorge finalizara su divorcio para aceptar la relación que terminó en matrimonio, cuando Myriam tenía 25 años y Jorge, 34.

La pareja decidió entonces separar su vida laboral y personal. Han construido un amor sólido durante 32 años, como muestra la canción "Mío", dedicada por Hernández a Saint-Jean.

Hijos de Myriam Hernández

Los chilenos, Myriam Hernández y Jorge Saint-Jean, son padres de dos hijos en común nacidos durante su matrimonio.

El 17 de noviembre de 1994 llegó al mundo su primogénito, Jorge Ignacio, seguido por su hija Myriam Isidora el 10 de mayo de 1997.

Infarto de Jorge Saint-Jean

Myriam Hernández enfrentó un momento muy angustiante que pudo haber tenido un desenlace diferente si no hubiera actuado como lo hizo. Su esposo sufrió un infarto al corazón y ella, afortunadamente, siguió su instinto.

Su esposo fue llevado de urgencia a una clínica donde lo salvaron. Esto sucedió el 15 de septiembre de 2020, justo antes de que ella fuera a grabar su programa. Ese día, su esposo planeaba acompañarla, pero al sentirse mal, decidió cambiar sus planes.

Según explicó la presentadora chilena en una entrevista, su esposo tenía la presión arterial muy alta en ese momento, por lo que decidió no ir al trabajo.

Myriam actuó rápidamente y pidió a sus hijos que llevaran a su esposo a un centro médico.

Lo que la llevó a insistir en llevar a su esposo a la clínica fue el intenso dolor en la mandíbula que él experimentó en ese momento, un síntoma común en personas que sufren este tipo de complicaciones cardíacas.