La entrevista de Carolina 'Caro' Müller en el programa de Sofía abrió una ventana a una infancia atravesada por situaciones extremas. En ese espacio íntimo, la autora presentó su libro autobiográfico 'Esta es mi historia', donde reconstruye episodios de violencia, adicciones y fracturas familiares profundas.
Durante la conversación, Caro explicó que su relato no busca generar polémica, sino visibilizar una historia de supervivencia emocional. En ese sentido, subrayó que su niñez estuvo marcada por entornos inestables, donde el amor coexistía con el miedo y la incertidumbre cotidiana.
Asimismo, la entrevistada destacó que su proceso de escritura fue también una forma de sanación. Cada capítulo del libro, según relató, le permitió ordenar recuerdos que durante años permanecieron fragmentados por el dolor.
Abuelos maternos Jorge y Mirta: el refugio en medio del caos familiar
En el centro de su historia aparecen Jorge y Mirta, quienes asumieron la crianza de Caro y su hermano Nahuel. Ambos vivían en la parte trasera de una propiedad en Sarandí, donde intentaron construir un espacio de contención en medio de la complejidad familiar.

Caro los describe como personas profundamente buenas, con una entrega absoluta hacia sus nietos. Sin embargo, reconoce que esa misma bondad les dificultó establecer límites frente a su hija Paola, madre biológica de la entrevistada, lo que generó dinámicas familiares difíciles de sostener.
Con el paso del tiempo, la situación se volvió cada vez más tensa. La convivencia se vio afectada por episodios de violencia que marcaron profundamente la memoria de Caro, quien aún recuerda con claridad la fragilidad emocional de ese hogar.
El episodio más doloroso: violencia familiar y ruptura definitiva
Uno de los momentos más impactantes relatados por Caro ocurrió cuando tenía apenas ocho años. En medio de una fuerte discusión, presenció cómo su madre agredió a su abuelo Jorge con un objeto contundente, provocándole una grave lesión en la cabeza.
Mientras tanto, su hermano Nahuel reaccionó rápidamente para protegerla, llevándola a una habitación y alejándola de la escena. Ese episodio marcó un punto de quiebre definitivo en la convivencia familiar y en la estabilidad emocional de ambos niños.
A partir de ese momento, la dinámica familiar cambió por completo. La violencia dejó de ser un hecho aislado y se convirtió en un factor determinante que obligó a reorganizar la vida de los menores.
Abuelos paternos Roberto e Irma: el hogar donde la infancia encontró calma
En contraste con la otra parte de su historia, aparecen Roberto e Irma, quienes representaron un refugio emocional para la entrevistada y su hermano.
Irma fue descrita por Caro como su “archivo de historia”, una figura que le permitió comprender aspectos de su familia sin tabúes ni silencios. En ese hogar, la narrativa de su origen se abordaba con mayor apertura, lo que le brindó cierta claridad emocional.
Además, ese espacio se convirtió en un lugar de alivio. Allí, la infancia adquiría matices distintos, alejados de la violencia, donde las rutinas simples ayudaban a reconstruir la sensación de seguridad.
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