La historia real de “Yo nena, yo princesa”, narra la travesía de Luana, quien nació siendo un varón, pero cuando tenía dos años de edad, jugaba con barbies, pintar con crayones de color rosa y probarse vestidos de su mamá.
Sin embargo, su género no correspondía con el que le asignaron al nacer, de tal manera, no disfrutó su infancia con naturalidad, según relata su madre, Gabriela Mansilla en el libro homónimo “Yo nena, yo princesa”.
Luana, con apenas seis años de edad, se convirtió en la primera niña transgénero de Argentina y del mundo, en conseguir el cambio de género en un documento de identidad nacional.

La trama del libro, se refleja en una película con el mismo nombre del escrito, dirigida por Federico Palazzo y protagonizada por Eleonora Wexler y Juan Palomino.
"Esta película es muy potente porque derriba teorías, títulos académicos, creencias. Todo lo que se sostenía durante décadas, lo viene a derribar una niña de dos años cuando dice 'yo soy una nena, no ese varón que vos estás esperando'", aseguró la madre de Luana.
¿Cómo Luana logró el reconocimiento legal?
La infancia de Luana se basó en terapias psicológicas de corrección, reproches permanentes de su progenitor Guillermo y discriminaciones en todos los ámbitos públicos, situación que fue difícil para su familia entender.
Sin embargo, Luana y Gabriela acudieron a la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) entidad que resolvió todas las dudas, explicaron a la opinión pública, que la pequeña no presentaba ninguna patología.
Tampoco, se comportaba de manera extraña para llamar la atención, al contrario, Luana era, simplemente, una niña transgénero.
La ley de Argentina, permitió el cambió registral de Luana en 2013, un hecho histórico de identidad de género, el cual cambio y marcó un hito en el país de Suramérica.

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