Desde los 5 años de edad, José Tomás Ceballos Rodríguez comenzó a jugar con muñecas y a tomar gusto por los vestidos de mujer; a los 13 decidió tener su primera relación con una persona del mismo sexo, desde ese momento, comenzó a vivir en el homosexualismo, según su testimonio.
"A los 5 años comencé a jugar con muñecas, pero mi primera relación fue a los 13 años, desde ahí yo comencé a practicarlo con otro hombre. Fui creciendo con esa mentalidad", contó Ceballos Rodríguez a tunota.com.
José Tomás Ceballos Rodríguez de 42 años de edad, originario de Tegucigalpa, capital de Honduras, contó a tunota.com cómo la discriminación familiar y de la sociedad en el país lo llevó a tomar la decisión de migrar a Estados Unidos, donde estuvo preso por drogadicción.
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"A los 17 años migré a Estados Unidos porque ya tenía problemas con mi propia familia... emprendí camino y llegando allá comencé a trabajar de cajero en un restaurante y también en jardinería; en ese país pude expresar mi vida homosexual", detalló.
Llegó a Estados Unidos en 1997 donde vivió una vida de excesos que lo llevaron al consumo de drogas y alcohol; fue detenido por las autoridades norteamericanas, por lo que fue deportado en 2009.
"Andaba en discotecas gay, me emborrachaba, usaba cocaína y después no solo usé, también vendía, me arrestaron con drogas y por eso me deportaron la primera vez", contó Rodríguez.

En el segundo intento en llegar al país norteamericano en 2009 (mismo año en el que fue deportado) fue detenido por las autoridades y deportado tras pasar cerca de cinco años en prisión debido a sus antecedentes con las drogas.
El compatriota reveló que fue tras las rejas cuando Dios lo "rescató de las adicciones y el homosexualismo". Según su testimonio, ahora quiere llevar el mensaje del Evangelio y poner de ejemplo su transformación, aseguró.
Su vida en la cárcel y su conversión a Dios
José Rodríguez se hacía llamar Josselyn, un homosexual que en prisión se acostó con decenas de hombres, hasta que tomó la decisión de convertirse a Dios, luego que un pastor dominicano le profetizara “duras pruebas”.
"En la prisión seguí acostándome con hombre; ahí en Estados Unidos es más fácil porque no tienen visita conyugal como en las cárceles de Honduras. A uno lo agarran como mujer, yo todavía continué haciendo eso", detalló.
"Pero cuando llevaba dos años en la cárcel, empecé a congregarme, ahí hay iglesias, llegan pastores y hubo un hermano dominicano que me evangelizó y ahí Dios comenzó a tratar con mi vida y me volvió a quebrantar", agregó Rodríguez.

Dentro de la prisión José Rodríguez comenzó a enfermarse, con un leve dolor en la rodilla que fue incrementando tanto que, en prisión no pudieron brindarle asistencia médica, por lo que le rebajaron la pena decidieron deportarlo a Honduras.
“Fui deportado el 13 de enero de 2014, pero venía con un andador, venía enfermo y comencé a tratarme en Honduras, donde me detectaron dos hernias en el cuello, lo que estaba provocando el dolor en todo el cuerpo”, continuó narrando.
En el 2015 lo ingresaron en el Hospital Escuela para extraerle las dos hernias, le colocaron implantes, le quitaron piel de la cintura y hasta le colocaron tornillos, sin embargo, dos años después estos le estaban provocando nuevos malestares.

En 2017 se sometió a una tercera cirugía y una mala praxis médica en el cuello causó que la mitad de su cuerpo quedará inmóvil. “Me tocaron un nervio y me dejaron mal, desde año ha sido para mí, algo muy doloroso”.

Su misión: Predicar el Evangelio y relatar su testimonio
Debido a su condición el compatriota reveló que sale a las calles a pedir dinero para sobrevivir; el año anterior se dedicaba a vender tortillas, sin embargo, por la pandemia del covid-19 “nadie me compraba”, contó.
A través de sus redes sociales, José Rodríguez predica el evangelio y da su testimonio de la transformación que ha vivido desde que se convirtió a Cristo, explicó.

Agregó que "para Dios no hay nada imposible siempre y cuando le abramos la puerta. En nosotros está arrepentirnos y así como me perdonó a mí, puede perdonar a todos los que están en el homosexualismo todavía".
"Yo no les deseo que estén ahí, el homosexual padece de depresión, sufre mucho cuando se enamora tanto y no es correspondido, incluso, se quitan la vida; yo lo intenté en varias ocasiones, pero cuando estamos en el propósito de Dios, eso no puede suceder", finalizó.
Nota: Las fotografías de este artículo fueron publicadas con autorización de José Rodríguez.
