Cada 25 de mayo Honduras felicita a sus periodistas, reparte reconocimientos y llena las redes sociales de mensajes sobre libertad de expresión.
Pero detrás de los saludos y las fotografías también camina otra realidad: la de un país que enterró a 103 personas vinculadas a medios de comunicación en apenas 25 años.
Son nombres que todavía estremecen redacciones, familias y comunidades enteras. Voces que dejaron de narrar noticias, encender micrófonos o denunciar abusos porque alguien decidió callarlas.
El Día del Periodista Hondureño no solo recuerda el oficio, también remueve una larga fila de crímenes que respiran impunidad.
El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) documentó que entre 2001 y 2026 murieron violentamente 103 personas ligadas a medios de comunicación.
Eran periodistas, locutores, camarógrafos, fotógrafos, operadores y propietarios de medios. Además, el 88% de los casos permanece impune.
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Los periodistas que Honduras sigue llorando
La sombra que hoy persigue al periodismo hondureño comenzó a tomar forma desde principios de los años 2000.
Uno de los primeros nombres que marcó aquella ruta de violencia fue el del periodista Germán Antonio Rivas, asesinado en noviembre de 2003, en Santa Rosa de Copán.
Fue un crimen que dejó claro que ejercer el oficio de informar podía convertirse en sentencia de muerte.
Su asesinato abrió una estadística que con los años se volvió escalofriante. Después vendrían otros nombres que estremecerían al país:
Alfredo Villatoro, secuestrado y hallado muerto en Tegucigalpa en 2012; Nahúm Palacios, acribillado en Colón tras denunciar conflictos en el Bajo Aguán.
Se suma Aníbal Barrow, enterrado tras ser secuestrado en San Pedro Sula; Igor Padilla, atacado a plena luz del día; Juan Carlos Argeñal, asesinado luego de denunciar conflictos ambientales y territoriales.
David Meza Montesinos fue asesinado en La Ceiba en 2010. Germán Rivas murió atacado a balazos en Danlí en 2021.
A la lista se suman decenas de corresponsales, locutores comunitarios y propietarios de radios locales cuyos asesinatos apenas ocuparon titulares nacionales por unos días antes de quedar sepultados entre expedientes judiciales olvidados.

La impunidad que también mata
El informe del CONADEH em 2025, sostiene que apenas en un 12% de los casos tuvo sentencia condenatoria contra los responsables de las muertes violentas de personas vinculadas a medios de comunicación.
Eso significa que la mayoría de las familias nunca obtuvo respuestas completas sobre quién ordenó, ejecutó o financió los crímenes.
La impunidad se convirtió en otro mensaje de amenaza para quienes continúan investigando corrupción, narcotráfico, política, crimen organizado o conflictos territoriales en Honduras.
Muchos periodistas aprendieron a callar ciertos temas, otros abandonaron sus comunidades y algunos optaron por exiliarse para sobrevivir.
El periodismo bajo amenaza permanente
El CONADEH advirtió que durante 2025 el ejercicio periodístico en Honduras lo marcaron las amenazas, agresiones, campañas de descrédito, intimidación y violencia digital contra periodistas y medios de comunicación.
Además, alertó sobre presiones para revelar fuentes y discursos estigmatizantes provenientes incluso de sectores con poder institucional.
En muchas regiones del país, informar continúa siendo caminar sobre un terreno donde una llamada, una denuncia o una transmisión en vivo pueden convertirse en sentencia.

El 25 de mayo que también huele a cementerio
Cada Día del Periodista Hondureño revive los nombres de quienes ya no están. A algunos los mataron frente a sus hijos.
Otros aparecieron enterrados, secuestrados o acribillados dentro de sus vehículos. Muchos murieron sin escoltas, sin protección y sin que el Estado lograra impedirlo.
Por eso el 25 de mayo en Honduras no solo es una fecha de celebración. También es el recordatorio de 103 voces que fueron apagadas mientras intentaban contar la verdad en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.
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