No fue un grupo improvisado entrando a oscuras en una comunidad. Según la Policía, “Telo” habría estado al mando de unos 20 hombres, movilizados en seis camionetas y vestidos con indumentaria similar a la utilizada por investigadores de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC).

Esto ocurrió la madrugada del 18 de julio de 2020, cuando el convoy llegó hasta el barrio El Tigre, en Triunfo de la Cruz, Tela, Atlántida.

Parecían policías, pero, según las investigaciones, detrás de aquel despliegue estaba otra estructura.

Los hombres irrumpieron en varias viviendas y sacaron a cinco garífunas: Alberth Sneider Centeno Thomas, Milton Joel Martínez, Suami Aparicio Mejía García, Gerardo Mizael Róchez Cálix y Júnior Rafael Juárez.

Subieron con ellos y las camionetas se marcharon, los cinco nunca regresaron. Casi seis años después, su paradero se desconoce.

Ahora, la investigación judicial coloca un nombre en el centro de aquella operación: Marcelo Carbajal, alias “Telo”.

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"Telo", el hombre que habría estado al mando

Para la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS), “Telo” no era un participante más. La Policía lo identifica como jefe de la Mara Salvatrucha (MS-13) y sostiene que fue quien dirigió la operación para ingresar a Triunfo de la Cruz, sacar a los cinco garífunas de sus viviendas y privarlos de libertad.

Su supuesto papel permite mirar aquella madrugada desde otra perspectiva: había aproximadamente 20 hombres, también seis camionetas.

Había vestimenta que podía hacerlos pasar por investigadores y, según la tesis policial, había alguien coordinando el despliegue.

Ese hombre habría sido “Telo”.

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Triunfo de la Cruz no se olvida de los suyos, Red de Mujeres Defensoras y OFRANEH dejan en el centro de la comunidad un enorme recordatorio. Foto: WaDani.news.

La apariencia policial era parte de la escena

Uno de los detalles que más peso tiene en la reconstrucción del caso es cómo llegaron los hombres.

Según la Policía, vestían indumentaria similar a la utilizada por agentes de la DPI y de la ATIC.

La apariencia podía confundir, en plena madrugada, un convoy de seis camionetas y hombres vestidos como investigadores irrumpió en el barrio El Tigre.

Entraron a las viviendas, localizaron a quienes buscaban y se los llevaron, aquella fue la última madrugada en que se supo de ellos.

17 señalados por la desaparición

La investigación tardó años en convertirse en una acusación judicial de gran escala y el 16 de enero de 2025 el Ministerio Público presentó un requerimiento fiscal ante los juzgados de San Pedro Sula contra 17 presuntos miembros de la MS-13.

Nueve permanecen privados de libertad, otros ocho continúan prófugos y entre estos últimos está “Telo”.

Los acusados enfrentan cargos por asociación terrorista, seis delitos de allanamiento de morada, cinco delitos de privación ilegal de la libertad agravada y robo con violencia.

La Fiscalía sostiene que los encausados tuvieron participación en la desaparición de los cinco garífunas.

Pero detrás de la acusación había que reconstruir una madrugada ocurrida años atrás y para hacerlo, los investigadores buscaron rastros.

La operación

Los teléfonos dejaron huellas

La tecnología comenzó a llenar algunos de los vacíos y como parte de las investigaciones, la UNAS analizó teléfonos celulares decomisados, grabaciones de cámaras instaladas en la zona y otros elementos incorporados posteriormente al expediente del Ministerio Público.

Según las autoridades, esas pruebas permitieron ubicar a implicados en el lugar de los hechos y determinar el papel que presuntamente desempeñaron.

El expediente acumuló 50 medios de prueba documentales, periciales y testificales presentados por los fiscales durante la audiencia inicial.

Con esos elementos, el juez dictó auto de formal procesamiento con prisión preventiva contra los imputados capturados, ahora esperan el juicio oral y público.

Una hipótesis que apunta al crimen organizado

Durante años, la desaparición de los cinco garífunas se rodeó por el conflicto relacionado con las tierras ancestrales reclamadas por la comunidad de Triunfo de la Cruz.

La hipótesis policial, sin embargo, apunta hacia otro lado: sostienen que el móvil estaría vinculado con actividades de criminalidad organizada y no con los conflictos por las tierras ancestrales.

Se trata de una hipótesis de investigación y las responsabilidades individuales deberán establecerse en los tribunales.

Pero hay algo que el expediente todavía no consigue resolver. Puede reconstruir vehículos, señalar participantes, analizar teléfonos, revisar cámaras y acumular 50 medios de prueba y llevar a nueve acusados ante un juez.

Incluso puede señalar a un supuesto jefe, pero casi seis años después de aquella madrugada, Alberth, Milton, Suami, Gerardo y Júnior siguen sin aparecer.

Veinte hombres llegaron a Triunfo de la Cruz, seis camionetas entraron al barrio El Tigre, cinco garífunas salieron con ellos y desde aquella madrugada del 18 de julio de 2020, nadie los ha vuelto a ver.

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