En la lucha contra el narcotráfico, las rutas más importantes de la droga, rara vez aparecen en los mapas. Unas atraviesan montañas aisladas, otras cruzan ríos, costas o territorios donde el acceso resulta complicado incluso para las autoridades.
Son espacios que durante años aprovecharon las estructuras criminales para mover cargamentos, ocultar actividades ilícitas y evadir la vigilancia estatal.
Es precisamente para operar en esos escenarios donde la Policía Nacional de Honduras incorpora a 20 nuevos especialistas en Operaciones Tácticas Antidrogas.
Estos funcionarios se prepararon para enfrentar los desafíos que representan las redes de tráfico de drogas y otras actividades vinculadas al crimen organizado.
El curso COTAN VII Promoción fortalece una unidad diseñada para intervenir en lugares donde la persecución del narcotráfico exige capacidades distintas a las de una operación policial convencional.
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Droga: operar donde el terreno favorece al narcotráfico
Entre el 1 de junio y el 10 de julio de 2026, los participantes se sometieron a un proceso de capacitación coordinado por la Dirección Nacional Policial Antidrogas (DNPA) y el Centro de Escuelas Técnicas de Especialidades Policiales (CETEP).
Durante ese período recibieron formación teórica y práctica en áreas que van desde la normativa jurídica hasta técnicas de supervivencia.
Se incluyeron primeros auxilios, navegación terrestre, patrullaje, habilidades de campo, natación y adaptación al medio acuático.
La preparación contó con entrenamiento en manejo de armamento y tiro, necesarias para el desarrollo de operaciones especializadas en entornos complejos.
Las organizaciones dedicadas al paso de droga aprovechan territorios de difícil acceso para reducir riesgos y dificultar las labores de vigilancia e investigación.
Una especialización para enfrentar nuevas formas de operación
Las estructuras criminales modificaron sus métodos: cambiaron las rutas, los mecanismos de transporte y los puntos de paso se desplazan conforme aumentan los controles y la presión de las autoridades.
Ante ese escenario, la especialización de personal es una de las herramientas que implementan las autoridades para fortalecer sus capacidades operativas.
Los 20 graduados de los que 17 son hombres y tres son mujeres se integrarán a las operaciones antidrogas de carácter especializado.

El desafío de perseguir rutas invisibles
A diferencia de otros delitos, el narcotráfico se desarrolla lejos de los centros urbanos y en zonas donde las condiciones geográficas son aliadas de las organizaciones criminales.
En ese escenario, montañas, bosques, costas, ríos y extensas áreas rurales han sido históricamente utilizadas como corredores para actividades ilícitas relacionadas con el movimiento de drogas.
Por ello la preparación de agentes capaces de desplazarse, sobrevivir y operar en esos entornos es una pieza importante dentro de los esfuerzos de seguridad.
Con ese propósito, la graduación de estos 20 especialistas no significa el fin de una formación, sino el inicio de una tarea más compleja.
Ingresarán a los lugares donde las rutas del narcotráfico intentan permanecer ocultas y donde buena parte de la batalla contra las drogas se libra lejos de la vista de la mayoría de los hondureños.
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